Sindicatos
Acción sindical e internacionalismo: una herramienta histórica de la resistencia palestina

La organización de las trabajadoras y trabajadores palestinos, junto a la solidaridad del movimiento obrero internacional, han sido y son elementos fundamentales de la lucha del pueblo palestino contra la ocupación y el apartheid.
27 sep 2024 07:55

Hoy 27 de septiembre hay una huelga general convocada en solidaridad con el pueblo palestino. La convocatoria, promovida por CGT y Solidaridad Obrera, a la que se han ido añadiendo otros sindicatos minoritarios a medida que se acercaba la fecha, prevé más de cien acciones en todo el Estado. “El internacionalismo es un elemento esencial a la tradición obrera y las huelgas contra las guerras lo son también. Por eso convocamos esta huelga”, explicaba el Secretario General de Solidaridad Obrera, Jose Luis Carretero, en rueda de prensa.

Huelga general
Huelga por Palestina CGT y Solidaridad Obrera convocan una huelga por Gaza el 27 de septiembre
La iniciativa, impulsada por CGT y Solidaridad Obrera, toma fuerza en al menos 50 localidades del Estado español. A 48 horas de la cita, ya hay más de 100 convocatorias descentralizadas entre piquetes, concentraciones y marchas.


Más allá del alcance que pueda tener esa convocatoria, la acción se inscribe, como afirmaba Carretero, en una amplia tradición de lucha sindical internacionalista en solidaridad con el pueblo palestino, un pueblo que ha hecho, por su parte, de las huelgas y las alianzas internacionales uno de sus más potentes activos contra la ocupación. De hecho, la Federación General Palestina de Sindicatos (PGFTU) es considerada por Israel un antagonista tan serio que el ejército sionista se ocupó de bombardear sus oficinas en Gaza el pasado marzo. 

Lucha obrera y anticolonial

Incluso antes de la creación del Estado de Israel en 1948, las movilizaciones de trabajadores y trabajadoras palestinas han tenido un lugar fundamental en la resistencia contra la ocupación.  En 1936, con Palestina aún bajo mandato británico, la población palestina se declaró en huelga general  ante la política de la metrópoli de fomentar la inmigración de colonos judíos, facilitándoles el acaparamiento de tierras y avalando institucionalmente el despojo. La huelga se mantuvo durante seis meses a pesar de la represión. Esta gran y perseverante acción reivindicativa marcó el inicio de la llamada Gran Revuelta Árabe (1936-1939), que supuso el primer acto de resistencia organizada contra la agenda colonialista, y propició las primeras articulaciones de los movimientos políticos palestinos en torno al Alto Comité Árabe. 

La subordinación de los palestinos a ser mano de obra barata de los colonos sionistas se agudizó con el paso de las décadas. Tras la guerra de los Seis Días, en 1967, con la ocupación de Cisjordania, Gaza, los Altos del Golán y la península del Sinaí, Israel permitió a los habitantes de estos territorios acceder a su mercado de trabajo. El quiebre de la economía palestina bajo la ocupación israelí dejó al pueblo palestino en situación de dependencia de ayudas, importaciones e inversiones extranjeras, y ante el enorme paro, obligó a sus trabajadores a buscarse la vida en el Estado que los había expulsado y dejado en esta situación.  

Las largas esperas en los checkpoints para poder ir a trabajar, los bajos salarios y las malas condiciones laborales han definido la experiencia de estos trabajadores durante décadas, en el caso de Cisjordania incluso se han visto obligados a trabajar para los colonos que residen en asentamientos ilegales. Por su parte, los palestinos con ciudadanía israelí enfrentan una discriminación sistémica en el mercado de trabajo, dada la obligatoriedad de hacer el servicio militar en el país para acceder a un empleo, al mismo tiempo las personas palestinas tienen prohibido pasar por el ejército. 

Palestina
Palestina Viaje al fondo del horror
El fotoperiodista Javier Bauluz cubrió la primera Intifada, la primera gran rebelión del pueblo palestino desde la creación del estado israelí.

Así, los y las trabajadoras, con los diversos escenarios que enfrentan, son actores fundamentales en la lucha contra la colonización. Un ejemplo: el 1 de diciembre de 1987, en el paso de Erez, cerca del campo de refugiados de Yabalia, un camión israelí chocó contra una fila de coches llenos de trabajadores palestinos que estaban de regreso a su casa desde el otro lado.  Mató a cuatro palestinos, tres de ellos del vecino Yabalia, y dejó siete heridos de gravedad. Cientos de trabajadores palestinos que volvían de Israel presenciaron el momento. Los entierros convocaron a miles de personas que acabaron formando una gran manifestación, y es que había rumores de que el incidente era intencional, una acción de venganza por el apuñalamiento mortal de un hombre de negocios israelí en Gaza, dos días antes. Siguieron años de furia contra la ocupación: la Primera Intifada. Junto a los actos de violencia como respuesta al asedio israelí se dieron también huelgas generales, boicot, o el rechazo a trabajar en los asentamientos israelíes. 

Si hay una huelga que marcó un hito fue la convocada en mayo de 2021, en toda la Palestina histórica, como respuesta a la intensificación de la violencia israelí en todos los frentes: bombardeo de Gaza, ataque a la mezquita de Al Aqsa, expulsiones del barrio de Sheij Yarrah en Jerusalén Este. Una acción llamada también “intifada de la unidad”, y que buscaba superar las distancias impuestas por el país ocupante. Tres años después, en julio de 2024, era una castigada Cisjordania la que convocaba una huelga general para denunciar el genocidio en Gaza, tras la matanza de 90 personas en la supuesta “zona segura” de Al Mawasi. 

Una llamada internacional

En 2005, los principales sindicatos palestinos firmaron la llamada para el Boicot, Desinversión y Sanciones, además, pertenecen al Comité Nacional de BDS palestino. En 2011, agrupados en la Coalición de Sindicatos Palestinos por el BDS (PTUC-BDS en sus siglas en inglés) hicieron un llamamiento a los sindicatos de todo el mundo para promover acciones contra el genocidio, pero también para boicotear al sindicato israelí Histadrut, al que se acusa de haber colaborado con el sionismo desde sus inicios, y ser un importante agente de propaganda para Israel. 

Israel
La ruptura de alianzas de CCOO con la organización israelí Histadrut es un deber sindical, político y ético
VV.AA.
Los sindicatos palestinos han lanzado una llamada internacional de solidaridad, pidiendo medidas urgentes a todas las organizaciones sindicales del mundo. Entre ellas, adherirse al movimiento BDS.

El movimiento BDS cuenta con el apoyo internacional de numerosos sindicatos, y especialmente ha movilizado la acción de los trabajadores de puertos a nivel mundial. Estados Unidos, Sudáfrica, Suecia, Italia o España son algunos de los países en los que sus estibadores han detenido la descarga de armamento para Israel en sus territorios. En el 2014, cuando Israel dejó más de 1.400 palestinas y palestinos asesinados, el Arab Resource and Organizing Center (AROC), organizó el bloqueo más largo de un barco israelí de la compañía Zim de la historia en la ciudad de Oakland (California), el éxito se debió una vez más a la colaboración entre organizadores palestinos y estibadores sindicalizados. Lo hicieron en el marco de esta campaña: #blocktheboats que tantas adhesiones ha conseguido.

La lucha contra el apartheid en Sudáfrica es un claro referente para los y las trabajadores de cómo la lucha obrera puede confrontar un régimen desigual y racista. De hecho, las huelgas generales en Durban, en 1973, convocadas por un proletariado negro, harto del maltrato por parte de los colonos blancos, son consideradas como un elemento central en la lucha contra el apartheid. 

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Con motivo del primero de mayo de 2024, tras meses de genocidio, los sindicatos palestinos volvían a interpelar “a los sindicatos a través del mundo para realizar campañas que acaben con la complicidad con Israel”. En su comunicado señalaban la “limpieza étnica sistemática, el robo de tierra y asesinato de palestinos, la destrucción de la economía, las leyes racistas, y las restricciones a la libertad de movimiento y asociación, que afectan a todos los palestinos, incluidos los trabajadores”.  Se centraban en la realidad de estos últimos para denunciar como “muchos fueron detenidos y torturados en las prisiones israelíes mientras Israel bombardeaba Gaza. Decenas de miles de trabajadores palestinos han perdido sus ingresos como consecuencia de las restricciones de movilidad adicionales”, cerraban. Además, denunciaba la política de reemplazo de trabajadores ejecutada por Israel dispuesto a sustituir la mano de obra palestina por personas venidas de “India, Malawi, Kenya o Ecuador”.

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También se han sucedido convocatorias de huelgas globales en los últimos meses. El 11 de diciembre, tras las primeras semanas del genocidio, organizaciones de base y sindicatos palestinos interpelaban a las personas a unirse en un paro global bajo el hashtag: #strikeforgaza. En ocasión de la invasión terrestre de Rafah, una iniciativa similar llamaba a una huelga global el pasado 10 de mayo. Más allá de los efectos prácticos de las distintas convocatorias de huelga en apoyo al pueblo palestino, la solidaridad internacionalista, según defendía ante la CNN un ciudadano estadounidense, tiene más que ver con la necesidad de recuperar cierta agencia. Tras sumarse a esta huelga convocada por después de que Estados Unidos vetara de nuevo un alto al fuego, el joven decía: “He decidido hacer huelga porque siento que se lo debo a los palestinos, moralmente no me sentía bien siguiendo con mi rutina cotidiana sabiendo que han lanzado un grito de ayuda”.

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