Huelga feminista
Garrafas de aceite para apoyar a las piqueteras denunciadas el 8M en Gijón

El Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón ha condenado a tres mujeres que participaban en piquetes informativos durante la huelga feminista de 2018 a una multa de 13.920 euros. La campaña de venta de aceite organizada en su apoyo ha superado las previsiones y acumula ya más de 300 peticiones.

Campaña Mango Piqueteras Gijón
Pegatina en una tienda de Mango en Granada, en una imagen de CNT Granada.

Zoraida Chao participaba en la jornada de huelga feminista del 8 de marzo de 2018 en un piquete organizado por CNT que recorría las calles de Gijón comercio tras comercio. Las mujeres daban información sobre el derecho a huelga y pegaban pegatinas de tienda en tienda. Tal y como describe, la mañana se desarrollaba tranquila, sin ningún incidente, hasta que decidieron entrar en una tienda de ropa de Mango.

“Cuando llegamos a Mango, un trabajador nos agredió y luego nos denunció. Una compañera puso una pegatina, él la arrancó. Vino hacia mí con la pegatina en la mano. Me dio un golpe fuerte en el pecho para pegármela. Otra compañera puso una pegatina y él la dio un empujón y la empotró contra una de las columnas de la tienda”, explica a El Salto Chao, que añade que tanto las compañeras del hombre como las piqueteras se acercaron para acabar con la agresión. “Ellas separaron a su compañero y nosotras nos llevamos a la nuestra. Sin más, salimos de la tienda”, relata.

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Pero aquel incidente no quedó ahí. Cuenta la integrante de CNT que, tras acudir a la concentración de mediodía que tuvo lugar frente al Ayuntamiento, prosiguieron su labor de piquete. “Al salir de un mercado, vi al trabajador acompañado de un secreta haciéndonos fotos”. Zoraida intuyó en ese momento que la cosa no quedaría ahí.

Una semana después, sobre las 8 horas, llamaron a su casa. “Era la brigada de información. Venían a detenerme por atentar contra el derecho de los trabajadores y la libertad sindical y un posible delito de lesiones. Tuve que despertar a mi hija y pedir ayuda para que alguien se quedara con ella”. Ese día detuvieron a otras dos integrantes del piquete. En total, tres fueron encausadas.

Ahora, tras una campaña estatal de lucha, tienen sobre la mesa una sentencia condenatoria frente a la que han emitido recurso. El Juzgado de lo Penal número 1 de Gijón les pide una multa de 13.920 euros. “Cada 8 euros que no se paguen son dos días de prisión”, advierte Chao. Y, para afrontar esta sanción han organizado una campaña de venta de aceite virgen en colaboración con la Asamblea de Asturies 8M y una pequeña cooperativa de trabajadores del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). Venden aceite “doblemente solidario” con el que apoyan la causa de las piqueteras y a los pequeños productores de aceite del sur.

La campaña está desbordando todas las previsiones. Durante los dos primeros días de venta de garrafas de aceite —a 28 euros la garrafa de cinco litros que se puede solicitar en asturies8m@gmail.com— vendieron 200. Hoy ya han superado las 300 y esperan que con ese dinero se pueda afrontar parte de la multa.

De Mango en Mango 

“Nosotras en ningún momento atentamos contra la libertad de las trabajadoras. Era un piquete informativo legal. La agresión fue por parte de ese señor, no de nuestra parte”, se queja Chao. “Él aportó un parte de lesiones que recogía un par de arañazos en un brazo. Un arañazo te puede salir cuando tu propia compañera te coge”, razona.

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No obstante, la sentencia es condenatoria y no consiguieron la absolución en primera instancia. El fallo de este primer juicio ya está recurrido, pero su periplo judicial solo acababa de arrancar. Tras las detenciones se organizó una campaña estatal de piquetes que se han reproducido en multitud de tiendas Mango por todo el estado. De Burgos a Iruña, de Salamanca a Oviedo o de Barcelona a Madrid.

En total se han producido unos 50, según las organizadoras, con los que han denunciado también las políticas laborales de la empresa. “Mango tiene una política de explotación bárbara; contratos precarios, las trabajadoras no pueden sindicarse, el derecho a huelga brilla por su ausencia…”, enumera Chao. Las piqueteras volvieron también a las puertas del establecimiento de Gijón.

Tras este piquete, “el trabajador de Mango nos volvió a denunciar por acoso. Tuvimos este juicio en marzo y presentamos las pruebas gráficas de todos los piquetes. Salimos absueltas, era una campaña de solidaridad, no de acoso. Él no recurrió y la sentencia ya es firme”, asegura la integrante de CNT. Con esta decisión se quitaron otro peso de sus espaldas pero, a la espera del recurso de la primera sentencia, sus preocupaciones siguen ahí. Y mientras, seguirán buscando justicia, aunque sea entre la opinión pública. “No se puede permitir que una persona vaya a prisión por el derecho a huelga”, sentencia.

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