Ecologismo
El ritmo

“El ritmo” ha sido uno de los relatos finalistas del II Certamen de Relatos Ecotópicos de Ecologistas en Acción
Túnel con luces neon
Túnel Wikipedia
27 ene 2025 06:00

En la fila de salida, bajo las luces fluorescentes de aquel angosto pasillo que llevaba al exterior, Nadine reajustaba el cierre de su casco a su compañero de delante. Por las marcas del casco —un arañazo curvo en el lado derecho causado, al que había añadido dos marcas para hacer una cara feliz— sabía que era Marco. Una vez le dio el visto bueno, Marco se llevó una mano a la parte del casco que correspondía con su boca y la movió hacia abajo y adelante, el signo que significaba “gracias”. Los trajes seguían siendo presurizados a pesar de los años, pero los equipos de comunicación hacían ya generaciones que o bien no funcionaban, no sabían cómo reparar o no disponían de las piezas para ello; en la mayoría de los casos, un conjunto de las tres. El día que encontraron aquel libro de lengua de signos fue el día donde acabaron los problemas de comunicación de los equipos de tierra. «Y pensar que antes sólo lo utilizaban para hablar los sordomudos…» pensó Nadine. Palmeó el hombro de su compañero y, con el ya acostumbrado quejido de las bisagras de la puerta del refugio, salieron.

Lo que antaño había sido un yermo desolado y pardo, un páramo de polvo y quietud, era ahora una mezcolanza de tintes verdes y amarillos, con pequeñas pinceladas de blanco y color. Entre el follaje asomaban aún pequeñas manchas grises brillantes, ruinas del metal que inundaba en tiempos antiguos los caminos, ahora enterrado y devuelto a su legítima propietaria. La religión del refugio explicaba lo sucedido: la humanidad, en su infinita avaricia, había tomado prestado de la Madre Primigenia infinidad de recursos; esta, en su infinita sabiduría, no solo había tomado de vuelta sus preciados bienes, sino que había castigado a la humanidad con miasmas y plagas, con pestes y hambrunas, con sequías e inundaciones. La humanidad había tratado de resistirse e imponerse al Ritmo Natural, humillándose únicamente en el proceso. Al final, avergonzada, se vio obligada a regresar al vientre de su Madre Primigenia, construyendo su nuevo hogar en su interior. Nadie sabía con certeza cuanto tiempo pasó, pues de esa época quedaban sólo la lengua, la escritura y reliquias como los trajes de protección que llevaban. Si uno se paraba a pensarlo, lo más seguro es que la propia religión no existiese hasta antes del desastre natural y se hubiese originado en el refugio, pero ¿era por ello menos cierta? ¿No eran más sabios incluso que sus ancestros, personas cegadas por la codicia, ignorantes de su lugar en el Ritmo? Nadine dedicaba mucho de su tiempo libre a reflexionar sobre la antigua humanidad y su estúpida dinámica de vida. Ensimismada, no vio la raíz que asomaba del naranjo del huerto: tropezó, trató de agarrarse al aire y cayó sobre las piedras retiradas al arar. Un profundo dolor trepó por su brazo al frenar la caída. Marco la ayudó a levantarse, señalando su brazo al terminar. El traje se había roto por el impacto, dejando expuesta su enrojecida piel.

—¿Estás bien? —preguntó Marco por señas, sacando de un bolsillo vendas y una botella. Nadine trató de responderle, pero el dolor le inmovilizaba la mano. No había sido un golpe grave, pero aún estaría un buen rato sin movilidad. Con la mano libre, dejó las herramientas de agricultura y se quitó el casco:

—Estoy bien, tranquilo. Una caída tonta. Siendo sincera, me da más rabia haber roto el traje.

Marco retiró su casco también, mojó las vendas en el líquido de la botella y lo presionó contra su brazo. Nadine se preparó mentalmente mordiéndose el labio; el escozor fue intenso, pero enseguida remedió. Marco enrollaba ahora la venda alrededor del traje y respondió:

—Lo importante es que estés bien, ya ves tú lo que importa el traje. Son útiles como protección si hay tormentas y casi que los llevamos por tradición, pero mira la facilidad con la que se ha roto el tejido... Cuesta creer que necesitaran esto para sobrevivir, ¿eh?

Nadine asintió, todavía con el labio mordido. Las historias describían un mundo hostil, asolado por venenos en el agua y el aire, con fuertes vientos que arrastraban todo por donde soplaban para dar paso a un asfixiante sol. Nadine alzó la vista, aprovechando la libertad de poder mirar al cielo sin el filtro solar del casco. Una pequeña y solitaria nube blanca enturbiaba el perfecto azul del cielo, el sol brillaba alto y la temperatura empezaba a ser más cálida, anunciando la ida de la primavera y la llegada del verano. Costaba creer que aquel paraíso había sido alguna vez un infierno. Sin embargo, tenían pruebas de que las historias no exageraban: si se salía de expedición, no costaba encontrar surcos horadados en el suelo o grandes fragmentos de roca abandonados sin explicación. La creencia aceptada era que fueron arrastrados por riadas torrenciales e inundaciones, pero nadie vivo podía afirmar que había visto algo similar.

Una vez vendada, volvieron a sus trabajos. Marco tenía que comprobar si el bosque había aceptado crecer y expandirse con los brotes que habían plantado hacía un mes, mientras que ella tenía turno en el jardín: retirar piedras de la tierra para poder ararla —«Y colocarlas en otro montón que no esté al lado de una raíz», pensó—, comprobar que las trampas de lluvia no tenían fugas, regar los cultivos y, por último, limpiar de hierbas la puerta del refugio. Si permitían que creciesen demasiado, las hierbas podían dar problemas en la puerta a la hora de abrirla. El trabajo no le llevó más de cuatro horas. Para cuando acabó, todavía tenía tiempo de sobra para poder dar un paseo, por lo que se encaminó por el sendero hacia el bosque, en busca de Marco. El camino no era muy largo, por lo que decidió andar en silencio y entrar en meditación, llenándose de naturaleza. Un zumbido de insectos se oía entre las flores, y Nadine rezó la plegaria de la vida, deseando que más insectos pudiesen crear más flores que a su vez pudiesen crear más insectos. Si uno prestaba atención, podía observar el Ritmo donde quiera que mirase: El Ritmo Natural, el Ritmo de Todas las Cosas, el Ritmo Olvidado y Recordado; si uno no podía observar el ritmo, debía de trabajar en su recuperación. Nadine de nuevo filosofaba: las palabras eran importantes en las enseñanzas, y una de las más señaladas era que el Ritmo se “recuperaba”, no se “creaba”. El Ritmo Natural siempre estaba ahí y nunca podía desaparecer, aunque en ocasiones se viese atacado y se durmiese. Pero, una vez pasaba el peligro, resurgía y continuaba el ciclo de la vida.

A punto estuvo de tropezar de nuevo, esta vez con un desnivel, cuando Marco la tomó del brazo. Nadine fue a saludar, pero Marco la hizo callar con un gesto y, agazapándose, le indicó que le siguiera. No llevaba botas, por lo que Nadine se descalzó y anduvo tras él. Caminaron dos minutos en absoluto silencio, arropados por el murmullo de los árboles sobre sus cabezas, el suave piar de los pájaros y el rumor lejano del río, hasta llegar a un frondoso arbusto. Marco levantó una rama, se introdujo bajo ella y le invitó a pasar, señalando a través de las hojas. Al otro lado, en un pequeño claro, un zorro se alimentaba de un conejo, acompañado de dos criaturas más pequeñas. Al aguzar la vista, Nadine distinguió dos crías peleándose por el mismo trozo de carne.

—Tenías razón—susurró Marco—, estaba embarazada. No he visto nunca a un zorro macho por aquí, por lo que no te creí al principio, pero ya no hay discusión posible.

Nadine sonreía, maravillada, con miedo a responder por si asustaba a los tres y no podía disfrutar más tiempo de lo que estaba viendo. Los pequeños ahora jugaban revolcándose, mientras su madre marcaba el paso y los conducía por un camino al fondo hasta que desaparecieron de su vista. En medio de su plegaria de agradecimiento por lo que acababa de ver, volvió a cuestionarse aquellas preguntas a las que nunca encontraba respuesta: ¿qué ocurrió en el pasado? ¿Qué causó que la humanidad perdiese tanto su rumbo? La simple existencia del refugio y la tecnología de las reliquias dejaban claro que conocían las consecuencias de sus acciones. ¿Cómo es que continuaron con su modo de vida? Llenaron las calles de metal y piedra, alejando todo lo posible la vida de ellos. ¿Acaso no disfrutaban de la naturaleza? ¿No vivían de ella? ¿De qué vivían entonces? ¿Había siquiera algo mejor que lo que daba la Madre Primigenia? ¿Por qué decidieron envenenarla, desnudarla y masacrarla hasta sobrepasar sus límites?

¿No fueron conscientes de todo el mal que estaba ocurriendo?

¿Se quedaron simplemente de brazos cruzados?

¿No se avergonzaron?

Archivado en: Ecologismo
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Almería
Medio ambiente La demolición del Algarrobico será “este mismo año”
El Gobierno ha publicado en el BOE el proceso de expropiación de la parcela. La ministra de Hacienda asegura que el derribo será “con o sin la colaboración de la Junta de Andalucía”.
Tribuna
Transición Energética La transición energética se juega entre el dividendo y la ganancia
Mientras la transición energética se presenta como urgente, las decisiones clave siguen en manos del capital privado. Este artículo analiza sus límites y defiende la propiedad pública como condición para una transformación real y justa
Migración
Migraciones Recortes, despidos y desamparo: la crisis en los centros de acogida gestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios y trabajadores vinculados a la ONG denuncian condiciones indignas, reducción de costes y falta de atención básica en los dispositivos gestionados por la entidad, que se financia con fondos públicos.
Salud mental
Salud mental Sanidad consigue que se apruebe el plan de salud mental que apuesta por la deprescripción de algunos fármacos
Ministerio y comunidades autónomas acuerdan el plan que incluye la disminución en el consumo de psicofármacos, un aumento en las plantillas y una mejora en las garantías de los derechos de las personas con sufrimiento psíquico.
Palestina
Palestina El asedio de Israel deja a la población de Gaza sin panaderías
Los ataques israelíes desde que el régimen de Tel Aviv rompió el alto el fuego se han cobrado ya más de mil doscientas víctimas. La situación de hambre es trágica en el territorio de Gaza.
Comunidad de Madrid
Los Molinos Archivada la investigación del incendio del coche de un activista y concejal: “Fue intimidación terrorista”
El sobreseimiento y archivo del caso no llegó a notificársele al activista, según Ecologistas en Acción, y este no pudo enterarse de la medida hasta pasados siete meses de la decisión judicial, cuando se personó en el juzgado.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad
Madrid
Especulación urbanística La Operación Chamartín encara su paso final: “Desde el punto de vista del diseño urbano, es una bestialidad”
Madrid Nuevo Norte es una realidad desde que el pasado diciembre Adif y RENFE traspasasen sus terrenos a la sociedad promotora y este marzo se aprobase el proyecto de urbanización del primer sector urbanístico.
Bilbao
Bilbao La Ertzaintza desaloja el gaztetxe Etxarri II en el barrio bilbaino de Rekalde
Noche de cargas policiales en Bilbao. Cinco personas fueron detenidas cuando trataban de evitar el desalojo del edificio, que se ha producido hoy a las 11h. A las 19h hay convocada una manifestación desde el parque de Amezola.
Argentina
Análisis Argentina vuelve a entrar en crisis: el nuevo rescate financiero del FMI
A pesar del brutal recorte realizado por el Gobierno de Javier Milei, Argentina ha vuelto a recurrir al FMI para hacer viable su plan económico ultraliberal. La crisis social y económica está servida.

Últimas

Formación El Salto
Formación Masculinidades neoliberales: afectos de odio, cultura bro y extrema derecha
Abiertas las inscripciones para esta nueva propuesta de formación online, que abordará la relación entre el fortalecimiento de las derechas, el avance de un neoliberalismo desbocado y la aparición de culturas de género cada vez más conservadoras.
Opinión
Tribuna Sobre las movilizaciones del 5 de abril contra el negocio de la vivienda y por salarios y pensiones dignas
VV.AA.
El 5 de abril salimos a la calle a favor de salarios y pensiones mínimas dignas, lo que servirá también para fortalecer el movimiento por la vivienda y generar nuevas condiciones para tejer alianzas.
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana, será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.
El Salto Radio
El Salto Radio Derechos o burocracia
Charlamos con Eva Belmonte, periodista y codirectora de Civio, en torno a la investigación que han realizado sobre las barreras que se encuentra la ciudadanía a la hora de relacionarse con las administraciones públicas.

Recomendadas

Literatura
Belén Gopegui “Cada vez va a ser más importante crear movimientos en defensa de espacios analógicos”
En su última novela, ‘Te siguen’, la escritora indaga en las implicaciones políticas del colapso de la privacidad y los tozudos márgenes de acción donde se sigue dando batalla a la impotencia.
Galicia
Vivienda ¿Por qué no nos atrevemos a hablar de rentismo popular? Cuando tu casero no es un fondo buitre
Activistas y especialistas abordan la incidencia y la responsabilidad de los pequeños propietarios en el problema de la vivienda en Galicia, donde es especialmente incidente, y en el resto del Estado.
En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.