Brasil
Brasil confirma la instauración de un nuevo ciclo de gobiernos de derecha en el continente

La derecha está diciendo lo que piensa y le está yendo bien, está teniendo más pegada que con los discursos moderados. Se vuelve tan extrema que se hace espectacular.

Campaña PT Brasil 2018
La campaña del PT no supo conectar con millones de votantes que en anteriores convocatorias electorales apoyaron al partido de Lula. Midia Ninja

Sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela

29 oct 2018 11:27

Con el triunfo de Bolsonaro ya son todas las experiencias progresistas que se se han visto sacudidas, castigadas por el voto popular. La derrota de Evo en 2016, cuando se jugaba su reelección fue sorprendente. Y el avance del macrismo en las legislativas de 2017 quizá más sorprendente aún, después del ajuste económico que desarrolla en caliente. La última experiencia electoral de Ecuador a principios de 2018 y las legislativas en Venezuela en 2015, en todas pareciera concretarse una tendencia general hacia la derechización del continente, no solo como una situación producida por algunos malestares sino por un “recambio” de epoca.

Volver al poder en Brasil, además de Argentina, no parece ser una situación automática de desgaste de la izquierda ya que la derecha no solo ha ganado sino que se está perpetuando, con táctica y legalismo, pero también en los imaginarios. La derecha está diciendo lo que piensa y le está yendo bien, está teniendo más pegada que con los discursos moderados. Se vuelve tan extrema que se hace espectacular. Digamos que la derecha se popularizó porque supo leer el momento de los sectores populares en todo el continente y no solo por errores de la izquierda, aunque estos fueron la puerta de entrada al debilitamiento de los liderazgos y la incapacidad de producir sustitutos populares.

En Brasil y Argentina, no parece ser una situación automática de desgaste de la izquierda ya que la derecha no solo ha ganado sino que se está perpetuando, con táctica y legalismo, pero también en los imaginarios

Si el lulismo está alarmado, para los brasileños es un volver al Orden y Progreso, un saludo a su bandera.

Sin embargo, la izquierda y los movimientos políticos progres que realizaron la toma del poder político en la primera década del XXI en toda América Latina ha mantenido una fuerza política que le permitirá ser oposición firme. Eso se ha demostrado en los mismos comicios, una gran fuerza social y política que, aunque este descendiendo su nivel de influencia, tiene un enraizamiento que puede cambiar nuevamente la correlación de fuerzas en lo que se debilite a su contendiente por las consecuencias de la liberalización de la economía.

El 44% de Haddad terminó siendo no tan bajo como se esperaba. Los movimientos políticos como el chavismo, el peronismo, partidos como el PT, intentarán mantener sus fuerzas, y en paralelo ir reinventando su política para que en vez de que tienda a “minorizarse”, dividirse y nuclearse en torno a una figura, pueda rediseñar una agenda pública que abra su relación con la gente y que mantenga los lazos con un porcentaje muy importante y decisiorio de los que se han ido a la derecha los últimos años, los desencantados que están generando “mayorías abstencionistas” y sus propias filas que pueden tender a escindirse como ocurre al Peronismo.

En Nicaragua, Venezuela, Argentina o Brasil el riesgo es alto para la democracia, incluso la más formal, la del voto
Falta ver si se mantiene el escenario electoral como espacio privilegiado para la aplicación del poder o si veremos emerger otros escenarios como el militar. En Nicaragua, Venezuela, Argentina o Brasil el riesgo es alto para la democracia, incluso la más formal, la del voto. Para saber desenlaces aun faltan varios años, menos en Argentina donde las presidenciales son en 2019.

La derecha latinoamericana, ahora liderada por Bolsonaro y su propuesta abiertamente derechista, no solo es una acentuación de la situación de crisis en la izquierda, es la reesperanza de los populares por la política, ahora desde la derecha. Cómo mínimo tiene el balón y hay que ver cómo juega la izquierda en el terreno defensivo de oposición, para lo cual luce un poco obesa en este momento, muy poco preparado para ir a las calles nuevamente a reconquistar territorio.

Si Macri está creando el modelo de transición hacia un orden liberal no tan atropellado como el que se ensayó en los 90, Bolsonaro va a acelerar ese tránsito porque son dueños del discurso que permite el mantenimiento de apoyo de las masas electorales. La izquierda sigue usando el discurso restauracionista que por ahora las mayorías no quieren recordar.
El voto popular se está moviendo hacia nuevas demandas que van entrando en la periferia de la “gramática derechista” mientras salen de la “órbita progre”

Pero no solo discursos, el voto popular se está moviendo hacia nuevas demandas que van entrando en la periferia de la “gramática derechista” mientras salen de la “órbita progre”. Los primeros le sacan brillo a las nuevas condiciones mientras que los segundos le rehúyen. La izquierda se queda sin pelear esos votos y tiene un error de origen a la hora de captar a las nuevas generaciones que no tiene vinculación directa con las experiencias neoliberales de los 90 ni dictatoriales de los 70. Hasta ideas básicas como la de igualdad pasaron de fatigar a irritar al electorado popular. En todo caso lo que demuestran los resultados electorales del continente es que los sectores populares no eran de izquierda, sino que se situaban allí en una coyuntura, y la hegemonía de Gramsci les pasó muy lejos.

El voto va del igualitarismo hacia la seguridad, porque hay nuevas sensibilidades al respecto en los sectores populares; se traslada desde la exigencia de políticas sociales redistributivas hacia el “orden” en la economía, porque hay un sector importante en ascenso que va prefiriendo la autosostenibilidad que la relación clientelar con el Estado.

El gran éxito de la derecha es que está sacando del poder a la izquierda por medio de voto, aprovechándose de un descrédito en el uso del poder de la izquierda

También impactan las dudas que genera en las nuevas generaciones un liderazgo con mucho tiempo en el poder y que a su vez pide la reelección. El gran éxito de la derecha es que está sacando del poder a la izquierda por medio de voto y aunque utilice maniobras jurídicas, lo hace en el contexto de asumirse mayoría y aprovecharse de un descrédito en el uso del poder de la izquierda. Hasta allí no hay invento mediático. La satanización de las redes sociales proviene de la intelectualidad analógica de la izquierda que se volvió senil y no quiere aceptar el cambio social que ella misma diseño, aunque no con los resultados esperados.

La izquierda-en-el-poder no supo leer este cambio en las demandas populares. Con su táctica de la negación de las dificultades y errores se impidió ella misma procesar y dar respuesta a nuevas exigencias que han surgido, entre otras, por el debilitamiento del modelo redistributivo que implementaron exitosamente los Gobiernos populares. Si la idea de crisis fue el eje discursivo de la izquierda en la resistencia, ahora es una categoría “superada”.

La satanización de las redes sociales proviene de la intelectualidad analógica de la izquierda que se volvió senil y no quiere aceptar el cambio social que ella misma diseño, aunque no con los resultados esperados
Mención aparte requiere la demanda en contra de los medios de comunicación que se escucha en todos los políticos de izquierda. Después de muchos triunfos electorales, ningún dirigente explica por qué los medios tienen la potencia de aniquilamiento que no tuvieron en los años de auge de los movimientos populares. En todo caso, después de varios años en el poder, más que denuncias contra los medios se deja colar una impotencia radical y pareciera que terminal, para entender la sociedad red de Castells, o para ser más humildes, para montar un canal que la gente quiera ver.

Si la izquierda latinoamericana le perdió el respeto a los medios y los develó insuficientes, no ha podido hacer lo mismo con las redes sociales porque repitieron el modelo de la mediática tradicional y mucho menos entendieron la generación millenial que ingresaba a ser parte importante del electorado y a quienes se le repitieron las fórmulas tradicionales de la política en momentos en que la dirigencia era cuestionada, con y sin razón, de corrupta y recién acomodada o como mínimo de un proletario que acepta “coimas” [sobornos].

Son diez millones de electores los que sacó Bolsonaro al PT. Especialmente de algunas capas, pero en líneas generales, millones de votantes que acompañaron durante la última década a Lula, hoy lo hacen por una derecha radicalizada. Y ahora lo hacen sin complejos ni culpas, por las derechas de todo el continente, ahora sin excepción.

La cuestión no es solo en América latina. En el reciente libro Regreso a Reims, el francés Didier Eribón relata cómo, en su tierra natal, obrera y comunista, ahora la gente apoya al ultraderechista Frente Nacional: “El [auge] del Frente Nacional se puede interpretar, al menos en parte, como el último recurso con el que contaban los medios populares para defender su identidad colectiva y, en todo caso, una identidad que sentían igual de pisoteada que siempre, pero ahora también por quienes los habían defendido y representado en el pasado”.

“Cuando la derecha se apropió de los términos ‘cambio’ y ‘futuro’, eso ya implicaba una derrota cultural. Ya ha sucedido lo mismo en otros momentos de la historia, como cuando se inició la revolución neoconservadora”

Las respuestas de Evo en 2016 y Correa en 2018 a sus respectivas derrotas —relacionadas con la reelección aún reproducen un discurso impotente contra el poder mediático, todo decorado de un discurso oficial “restauracionista” que luce conservador ante la iniciativa simbólica de la derecha, porque no puede recapturar nuevas demandas, expectativas y sensibilidades de los sectores populares.

Alejandro Grimsom lo explica muy bien refiriéndose a Argentina, pero es extendible para América latina: “El problema aquí surgió cuando la narrativa sobre los logros se distanció crecientemente de las percepciones sociales. Cuantos más problemas se generaban en la realidad económica, más se concentró el gobierno en narrar lo logrado en esta década”.  Y con más puntería aun: “Cuando la derecha se apropió de los términos ‘cambio’ y ‘futuro’, eso ya implicaba una derrota cultural. Ya ha sucedido lo mismo en otros momentos de la historia, como cuando se inició la revolución neoconservadora. Los proyectos populares o de izquierda se colocan a la defensiva”.

La judicialización de la política, en ambos bandos parecen abrir otro rumbo de consecuencias impredecibles donde gobierna el que tiene poder en las fuerzas armadas y los tribunales
Pero la cantidad de votos y la experiencia acumulada puede hacer retomar el poder a la izquierda latinoamericana, siempre y cuando se mantengan las elecciones como mecanismo de discernimiento del debate político. La judicialización de la política, en ambos bandos parecen abrir otro rumbo de consecuencias impredecibles donde gobierna el que tiene poder en las fuerzas armadas y los tribunales.

La cuestión de la izquierda después de la crisis actual es sobre el uso del poder político. Es factible abrir una nueva agenda de cambios que reentusiasmen a diversos sectores sociales o solo “para que no gobierne la derecha”, lo que execra a la izquierda a una muy disminuida zona de confort.

Un filósofo y político radical venezolano llamado Alfredo Maneiro hablaba, en los 80, en plena derrota de la izquierda, del “agua mansa” en relación a detectar las partículas que se encuentran cuando el agua parece tranquila, pero es la misma agua de la nueva ola que vendrá y producirá significación al renacimiento simbólico que se da en la quietud. Ese es el trabajo de los movimientos progres que llegaron al poder y hoy se encuentran en una encrucijada.
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Brasil
Brasil El Gobierno Lula, prisionero de las maniobras del Congreso brasileño
Los líderes de los partidos de centro celebran la elección de los presidentes del Congreso y el Senado como una clara demostración del poder ampliado que poseen sobre el Gobierno para aumentar su influencia sobre los fondos públicos.
Brasil
Ana Carolina Lourenço y Fabiana Pinto “Organizar la imaginación es la lucha de nuestro tiempo”
En la vanguardia de los movimientos que plantaron cara a la extrema derecha bolsonarista, las mujeres negras cuentan con una largo recorrido en la disputa política brasileña. Un libro recoge su genealogía y sus miradas para el futuro.
Migración
Migraciones Recortes, despidos y desamparo: la crisis en los centros de acogida gestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios y trabajadores vinculados a la ONG denuncian condiciones indignas, reducción de costes y falta de atención básica en los dispositivos gestionados por la entidad, que se financia con fondos públicos.
Salud mental
Salud mental Sanidad consigue que se apruebe el plan de salud mental que apuesta por la deprescripción de fármacos
Ministerio y comunidades autónomas acuerdan el plan que incluye la disminución en el consumo de psicofármacos, un aumento en las plantillas y una mejora en la garantías de los derechos de las personas con sufrimiento psíquico.
Palestina
Palestina El asedio de Israel deja a la población de Gaza sin panaderías
Los ataques israelíes desde que el régimen de Tel Aviv rompió el alto el fuego se han cobrado ya más de mil doscientas víctimas. La situación de hambre es trágica en el territorio de Gaza.
Comunidad de Madrid
Los Molinos Archivada la investigación del incendio del coche de un activista y concejal: “Fue intimidación terrorista”
El sobreseimiento y archivo del caso no llegó a notificársele al activista, según Ecologistas en Acción, y este no pudo enterarse de la medida hasta pasados siete meses de la decisión judicial, cuando se personó en el juzgado.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad
Madrid
Especulación urbanística La Operación Chamartín encara su paso final: “Desde el punto de vista del diseño urbano, es una bestialidad”
Madrid Nuevo Norte es una realidad desde que el pasado diciembre Adif y RENFE traspasasen sus terrenos a la sociedad promotora y este marzo se aprobase el proyecto de urbanización del primer sector urbanístico.
Bilbao
Bilbao La Ertzaintza desaloja el gaztetxe Etxarri II en el barrio bilbaino de Rekalde
Noche de cargas policiales en Bilbao. Cinco personas fueron detenidas cuando trataban de evitar el desalojo del edificio, que se ha producido hoy a las 11h. A las 19h hay convocada una manifestación desde el parque de Amezola.
Argentina
Análisis Argentina vuelve a entrar en crisis: el nuevo rescate financiero del FMI
A pesar del brutal recorte realizado por el Gobierno de Javier Milei, Argentina ha vuelto a recurrir al FMI para hacer viable su plan económico ultraliberal. La crisis social y económica está servida.

Últimas

Formación El Salto
Formación Masculinidades neoliberales: afectos de odio, cultura bro y extrema derecha
Abiertas las inscripciones para esta nueva propuesta de formación online, que abordará la relación entre el fortalecimiento de las derechas, el avance de un neoliberalismo desbocado y la aparición de culturas de género cada vez más conservadoras.
Opinión
Tribuna Sobre las movilizaciones del 5 de abril contra el negocio de la vivienda y por salarios y pensiones dignas
VV.AA.
El 5 de abril salimos a la calle a favor de salarios y pensiones mínimas dignas, lo que servirá también para fortalecer el movimiento por la vivienda y generar nuevas condiciones para tejer alianzas.
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana, será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.
El Salto Radio
El Salto Radio Derechos o burocracia
Charlamos con Eva Belmonte, periodista y codirectora de Civio, en torno a la investigación que han realizado sobre las barreras que se encuentra la ciudadanía a la hora de relacionarse con las administraciones públicas.

Recomendadas

Literatura
Belén Gopegui “Cada vez va a ser más importante crear movimientos en defensa de espacios analógicos”
En su última novela, ‘Te siguen’, la escritora indaga en las implicaciones políticas del colapso de la privacidad y los tozudos márgenes de acción donde se sigue dando batalla a la impotencia.
Galicia
Vivienda ¿Por qué no nos atrevemos a hablar de rentismo popular? Cuando tu casero no es un fondo buitre
Activistas y especialistas abordan la incidencia y la responsabilidad de los pequeños propietarios en el problema de la vivienda en Galicia, donde es especialmente incidente, y en el resto del Estado.
En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.