Coronavirus
Vuelta a la “segregadora docencia” telemática tras la fiesta en un colegio mayor de València

El brote de coronavirus detectado tras la celebración de una fiesta en el colegio mayor Galileo Galilei, en la Universitat Politècnica de València (UPV), ha despertado indignación entre el estudiantado por el regreso a la docencia online como consecuencia de los positivos en covid-19. Sindicatos y estudiantes recuerdan que la enseñanza no presencial acentúa las desigualdades.  

Fiesta residencia estudiantes Valencia
Estudiantes celebrando una fiesta sin respetar las medidas anti-Covid en Valencia.
9 oct 2020 06:00

La Universitat Politècnica de València (UPV), institución en la que hasta ahora algunos grupos estaban recibiendo clases presenciales y otros semipresenciales, anunciaba el pasado 5 de octubre que “la docencia de todas las titulaciones de grado, máster universitario y doctorado del campus de Vera” pasaría a modalidad online, por ahora hasta el 19 de octubre. La decisión se tomó después de que fueran sumándose casos de coronavirus entre jóvenes estudiantes de la UPV y de otras instituciones que asistieron a una fiesta celebrada en la azotea del colegio mayor Galileo Galilei, tras la cual 168 de las 712 pruebas PCR realizadas resultaron positivas en covid-19.

La noticia saltaba a los informativos mientras la indignación crecía entre el estudiantado universitario de la ciudad de València, que en los últimos meses ya se había enfrentado a las dificultades de la docencia online y la incertidumbre ante el nuevo curso, y en general entre una generación sobre la que ya se había generalizado cuando fue tachada, en los primeros rebrotes, de “irresponsable y despreocupada”, y que ahora ha vuelto a serlo. “No todos hemos ido a la famosa fiesta ibicenca ni todos hemos sido unos irresponsables”, lamenta en sus redes sociales una estudiante de la UPV ante el tratamiento mediático del suceso en el colegio mayor, “a mí no me hace ninguna ilusión estar confinada en una habitación de escasos metros cuadrados”.

Universidad
La incertidumbre protagoniza un curso universitario a punto de arrancar
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Tras la celebración de la fiesta, algunos grupos de otras facultades, como las de Farmacia y Economía de la Universitat de València (UV) pasaron a docencia online después de confirmarse varios positivos entre su alumnado vinculados a la misma fiesta, según informaban los medios locales. Aunque la gestión del colegio mayor es privada, el Front Estudiantil Unificat (FEU) de València recuerda que el edificio se encuentra dentro del campus: “No se entiende que en una fiesta en la que hay tanta gente y tanto ruido ni la universidad ni el gestor del colegio mayor fueran incapaces de detenerla o de evitar que se celebrase”, exponen desde el colectivo.

Más desigualdad

“Yo estudio Ingeniería de Telecomunicaciones y era todo presencial”, ejemplifica Álex Martínez, estudiante de último curso. “Y al pasar de un día para otro a la docencia online, el principal problema es que hay muchos estudiantes que no tienen los medios suficientes para poder tener una docencia telemática de calidad”, añade el que también es responsable de la UPV en el Front Estudiantil Unificat (FEU) de València. 

De hecho, sindicatos estudiantiles y alumnado llevan meses rechazando una docencia telemática que consideran segregadora y exigiendo que las matrículas reduzcan su precio si la docencia no se imparte de manera presencial. Salomé, estudiante de la UPV, afirma que, aunque a ella no le ha afectado directamente la medida porque sus clases ya estaban siendo online, antes del brote por la fiesta del colegio mayor ya había problemas derivados de las limitaciones de aforo en las aulas y por las medidas para el distanciamiento social, que hacían difícil la supervisión de prácticas y perjudicaban al alumnado. 

“La gente que reside en el colegio mayor no es la gente que tiene que trabajar para poder seguir estudiando, o que no tiene un ordenador en casa para él solo, o una buena conexión internet”, expone Martínez

“La gente está muy indignada por tener que pagar las consecuencias de un acto de personas que pueden permitirse cometer estas irresponsabilidades”, argumenta Martínez. Hace referencia al que reseña como perfil mayoritario de residentes en el Galileo Galilei: estudiantes con familias de un nivel adquisitivo alto. “La gente que vive ahí no es la gente que tiene que trabajar para poder seguir estudiando, o que no tiene un ordenador en casa para él solo, o una buena conexión internet”, expone. 

En el colegio mayor, el precio por habitación oscila desde los 635,29 por una habitación para tres personas de menos de 30 metros cuadrados a los 1.295 euros por una habitación individual con terraza, costes estos últimos que el FEU recuerda que son prohibitivos para la mayor parte del alumnado: “Los estudiantes de familias trabajadoras no tenemos las mismas facilidades para estudiar online que los que se divertían en la fiesta del Galileo Galilei. La gran mayoría salimos perjudicados por el capricho de unos pocos que se lo pueden permitir”, exponen en su comunicado.

Doble rasero

“Está claro que la ley se aplica de forma muy distinta dependiendo de quien seas: mano ancha para favorecer los negocios privados, como en este caso el del holding Liberty Living de Galileo, sus clientes, y sus excesos, y mano dura cuando somos los estudiantes y trabajadores quienes nos movilizamos para reivindicar nuestros derechos”, apostilla el FEU en su comunicado.

El FEU denuncia un doble rasero: “Mano ancha para favorecer los negocios privados como el del holding Liberty Living de Galileo” y “mano dura cuando somos los estudiantes y trabajadores quienes nos movilizamos para reivindicar nuestros derechos”

“La UPV se suele oponer mucho a la movilización del estudiantado”, incide Martínez. Hace referencia a las asambleas abiertas para reivindicar la subida del salario de prácticas que reivindicaba el movimiento estudiantil el pasado curso: “La respuesta de la UPV y de las direcciones de los centros donde se hacían esas sesiones eran cerrar los patios en los que se celebrarían con cadenas, mandar a los de Prosegur a identificar a los miembros de las asambleas y amenazar con llamar a la policía para que nos desalojasen o, también en lo simbólico, quitar cualquier cartel que incite al estudiantado a un pensamiento más político...”, enumera.

En lo que se refiere al caso del brote en el Galileo Galilei, el FEU seguirá exigiendo, adelanta Martínez, que la UPV “se responsabilice del suceso” y que garantice al estudiantado una docencia de calidad. “Las tasas de matrícula ya son suficientemente altas, ya existen complicaciones con las prácticas y en general la universidad pública ya está suficientemente precarizada”, concluye el estudiante.

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