Palestina
“La prioridad ahora es buscar los cuerpos de los fallecidos y darles sepultura”

A la felicidad inicial por el alto el fuego le ha seguido un sentimiento de duelo, en recuerdo por los fallecidos, y de precaución ante lo que advierten, puede ser un breve respiro antes de que vuelvan a llover bombas sobre Gaza
Gaza Alianza-ActionAid - 4
Campamento de personas refugiadas en Khan Yunis. Foto: Alianza-ActionAid

Tras 470 días de genocidio, los gazatíes salieron a las calles de todo el territorio a celebrarlo. Así lo hizo Zaher Hania, maestro de infantil y que vivió lo que describe como el “primer momento en año y medio de esperanza”.

Para Zaher y su familia, que cuenta con dos mellizos, Ahmad y Salma, de 13 años, este anuncio es un alivio que toman con cautela: “Aún es pronto para saber si podremos regresar a casa, debemos de esperar una semana a que los soldados se retiren” subraya. “Estamos aún en shock tras 15 meses de muerte y solo muerte y destrucción”, apunta.

Su objetivo es regresar a casa, o lo que queda de ella, en el centro de la ciudad de Gaza, más allá del corredor de Netzarim, la nueva frontera militar que divide Gaza en dos y que forma parte del plan de Benjamín Netanyahu de albergar una base de operaciones que facilitase la invasión y que termina con un embarcadero en el Mediterráneo.

“Por ahora no hay ningún movimiento sobre el terreno, ni más provisiones, ni ningún plan de regreso” recalca Hania, que termina su conversación con lo más importante “Al menos, hemos acabado este periodo con vida”, intuyendo, que los planes israelíes de expulsión de la población en Gaza se reanudarán tarde o temprano.

Estos 15 meses de ofensiva sin precedentes contra la población civil en la Franja de Gaza dejan más del 60% de las infraestructuras destruidas, el 92% de los hogares dañados o, literalmente, pulverizados, a causa de las bombas

Su hija Salma, de 13 de años de edad, retoma la conversación y explica con detalle las seis veces que han sido desplazados de un lugar a otro, su vida durante los últimos 15 meses en una tienda de campaña en Rafah en condiciones infrahumanas donde han pasado hambre, frío y han tenido que superar enfermedades. Ya vieron el estado en que quedó su vivienda, donde lo perdieron todo. Ahora esperan volver para dejar de una vez la tienda, aunque sea viviendo entre los escombros. “Hemos sobrevivido a la muerte muchas veces. Estamos felices ahora. Por ahora”, dice y señala “yo tenía miedo a morir como un número, a que mis padres no me reconocieran”.

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Salma lanzó hace unos meses una campaña en Go Fund Me para recaudar fondos y salir de Gaza, como tantos otros lo intentaron al comienzo del genocidio. Ahora, afirma, aliviada “Es raro no escuchar los bombardeos. Aunque siguen en mi cabeza”.

Estos 15 meses de ofensiva sin precedentes contra la población civil en la Franja de Gaza dejan más del 60% de las infraestructuras destruidas, el 92% de los hogares dañados o, literalmente, pulverizados, a causa de las bombas. El 88% de las escuelas han sido dañadas o destruidas, dejando a cientos de miles sin clases durante todo este tiempo. Además, el 68% de las tierras de cultivo y la red de carreteras está destruida, así como la mitad de los hospitales, que no pueden prestar asistencia médica, según denuncian la propia Naciones Unidas a través de su oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios en la zona (OCHAOPT).

Esta agencia estima que son necesarios 6,6 billones de dólares solo para afrontar las necesidades humanitarias de 3,3 millones de personas en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Éste. “La velocidad y la escala de la matanza y la destrucción en la Franja de Gaza no se parecen a nada visto en la historia reciente. Al mismo tiempo, la violencia en Cisjordania ha aumentado considerablemente”, denuncian. Tom Fletcher, secretario general Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador de Emergencia de las Naciones Unidas, afirmó ayer en X “Más de 360 camiones con ayuda humanitaria han entrado en Gaza hoy. Al menos 300 de ellos van al norte. No hay tiempo que perder”.

Vivir el alto el fuego a distancia

Para Emad Hegazi, hispanopalestino residente en Linares (Jaén) y con toda su familia en Gaza, es un alivio que se pueda abrir una ventana de oportunidad para que el gobierno español facilite su regreso a casa. Su hija Huda, periodista, lleva meses separada de su mujer y sus otros dos niños, que se encuentra en el norte, donde espera poder regresar el próximo domingo en cuanto los soldados se retiren del corredor de Netzarim.

La OCHA calcula que más de 10.000 personas yacen bajo los escombros y que podría llevar hasta tres años recuperar todos los cadáveres

“Están contentos, pero solo les ha durado un día. Ahora llega lo peor, hacer el duelo que no han podido hacer durante todo este tiempo”, afirma Hegazi, que cuenta como la prioridad de la población en Gaza ahora es buscar a sus muertos entre los escombros. “Muchos no han podido enterrarlos debidamente, otros no saben dónde están y lo que lo han hecho esperaban la muerte a cada instante. Por eso, ahora que pueden permitirse no temer la muerte a la vuelta de la esquina, lo primero es recordarles y darles sepultura digna”, subraya. La OCHA calcula que más de 10.000 personas yacen bajo los escombros y que podría llevar hasta tres años recuperar todos los cadáveres.

Sin embargo, para este profesor linarense su prioridad es sacar a su familia viva del infierno: “Mi mujer me dijo ayer que escuchaba los drones aún sobre sus cabezas. No se fían de Israel. No es la primera vez que rompen un acuerdo. De hecho, los soldados siguen ahí y han disparado a algunos palestinos”, afirma, a la vez que apunta que su familia espera no solo volver a unirse, también ir al sur para facilitar al gobierno de España su salida por el paso de Rafah.

“La embajada aún no me ha dicho nada. Esperamos que vuelvan a confeccionar listas de nacionales españoles para salir de la Franja y podamos terminar con esta pesadilla”, recalca, a la vez que suspira con renovadas esperanzas sobre el futuro más inmediato.

Mientras Gaza respira, Cisjordania arde

Cisjordania vivió el lunes, justo cuando entraba en vigor el alto el fuego y comenzó el intercambio de rehenes palestinos e israelíes, uno de los más graves episodios de violencia colona desde el pasado año. Cientos de colonos atacaron infraestructuras civiles y casas, quemando todo a su paso. Así ocurrió en Ein Siniya, a 10 kilómetros al norte de Ramala y en otros tantos municipios más.

La ONG israelí Yesh Din, ha publicado, además, un vídeo de ataques a la localidad de Turmusaya, en el que violentos colonos enmascarados impedían las celebraciones por la liberación de presos y la puesta en marcha del alto el fuego lanzando piedras, gases lacrimógenos y todo, con el apoyo del ejército.

Ahmad Suleiman, contable en una pequeña organización palestina en Ramala cuenta que tuvieron que suspender las celebraciones por el alto el fuego por miedo a ser atacados por colonos o soldados israelíes: “Después de meses de genocidio en Gaza, no permiten que celebremos esta victoria de la resistencia palestina. Ni tan siquiera la vuelta a casa de los nuestros”, lamenta. “Israel ama la guerra y la destrucción”, subraya. Y continúa “La reacción israelí al acuerdo en Gaza está en Cisjordania”. Israel ha cerrado el acceso a las ciudades y pueblos de Cisjordania y está usando su política de castigo colectivo contra la gente inocente en Palestina. Israel es un gobierno terrorista”, sentencia.

Manal Tamimi, conocida activista palestina y vecina de la localidad de Nabi Saleh, cuenta que el martes 21 de enero fue un auténtico caos: “Mientras estábamos en Betunia, esperando la liberación de los palestinos secuestrados por Israel, recibíamos mensajes casi cada minuto de nuevos ataques de colonos en diferentes lugares de Cisjordania”. Lo peor, cuenta, es el asesinato ayer de Ahmad Rashid, un niño de 15 años por una bala en la nuca por parte del ejército israelí durante una redada en el pueblo de Sebastia, al norte de Nablus.

Cisjordania Palestina -Ahmad Rashid
Ahmad Rashid fue asesinado a tiros por las fuerzas israelíes en Sebastia el domingo 19 de enero.


Los colonos, además, atacaron con piedras los vehículos palestinos y organizaron marchas porque están en contra de este alto el fuego. “Incluso intentaron asaltar algunos autobuses de la Media Luna Roja que iban a liberar a los prisioneros, a los que les amenazaron de muerte y con represalias si celebraran su liberación”, sostiene Tamimi, que teme que, durante este tiempo de silencio de las bombas en Gaza, la vida sea aún más irrespirable en Cisjordania, donde los colonos actúan con total impunidad.

“Por supuesto, los colonos están muy enfadados. Ellos tienen sus propias normas, no las de Israel. Ellos tienen su propio ejército paramilitar. Hombres, pero también mujeres e incluso niños están armados hasta los dientes y claro, ayer desataron todo ese odio contra los palestinos. Especialmente en el norte, en la localidad de Sabastia, de donde procedían 5 de las mujeres liberadas”, afirma.

En la actualidad hay más de 10.400 prisioneros políticos palestinos repartidos en 23 cárceles y centros de detención israelíes de acuerdo con la ONG palestina Adameer

“Ayer todas aquí tuvimos una mezcla de sentimientos. Felices por la liberación de prisioneros, preocupados por los ataques armados de colonos y ejército, e incertidumbre por cuánto durará esta pequeña tregua que está ayudando a encontrar los trozos de cuerpos de la gente que ha fallecido bajo los escombros. Esto es lo peor. Las noticias que llegan desde Gaza, donde la alegría apenas ha durado un momento”, recalca.

Las personas liberadas pasaron su primera noche fuera de prisión, pero también fuera de casa, ya que en algunos lugares los colonos estaban atacando las aldeas y era muy arriesgado salir fuera de Ramala. “Nosotros estábamos en Betunia, esperando, y mi amigo Wael, de Nablus, me llamó porque su mujer, Moyasar Al Faqeh iba a ser liberada y él estaba preocupado porque temía no poder llegar a recibirla con sus dos hijos debido a los cierres que Israel había hecho de todos los checkpoints, los ataques de colonos y las amenazas”, explica Tamimi. “Imagínate, después de cuatro meses, salir y no encontrarte con tu familia allí. Las personas liberadas de fuera de Ramala pudieron pasar la noche en un hotel que reservó el Ayuntamiento para llegar hoy a sus casas”, aclara.

En la actualidad hay más de 10.400 prisioneros políticos palestinos repartidos en 23 cárceles y centros de detención israelíes de acuerdo con la ONG palestina Adameer. De ellos, 3.376 están bajo la figura de detención administrativa, que los mantiene sin cargos ni juicio de forma indefinida. Alrededor de 300 son niños. Israel es el único país del mundo que detiene y juzga de forma sistemática a niños en tribunales miliares, según UNICEF.

Ocupación israelí
Ocupación israelí Gaza, la gran Ilíada
Quien escribe, resiste. Y quien resiste, vence. Un texto de Murad Sudani, secretario General de la Unión General de Escritores y Autores Palestinos.
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