Filosofía
La tarea de la libertad

La libertad, o su ausencia, no es una condición del sujeto, algo que caracteriza su esencia, sino el posible fruto de la relación del sujeto con la realidad, una realidad, social y natural, que establece un campo de juego ineludible para las prácticas subjetivas.

Libertad capitalista
Fotograma de la película "Les triplettes de Belleville" (2003) de Sylvain Chomet
Profesor de Filosofía. Universidad de Zaragoza
28 may 2019 09:30

Es inherente al idealismo una aproximación abstracta a los conceptos, a los que se desviste de cualquier anclaje histórico, social o subjetivo. Su vocación transcendente, de raigambre teológica, como ya hemos señalado en otras ocasiones, evacúa de su reflexión cualquier signo mundano, de modo que la coagula en formas conceptuales que se pretenden universales, tanto en el espacio como en el tiempo. La Modernidad hegemónica, sobre todo aquella que acentúa los perfiles liberales, construye su reflexión política pertrechada de una multiplicidad de conceptos que apuntan en esa dirección deshistorizante y ajena a lo social que entendemos característica del idealismo filosófico. Conceptos como el de naturaleza humana o teorías como la del contrato social abundan en la mencionada estrategia. En el primero de los casos, pretendiendo teorizar un modo de ser universal, característico de todos y cada uno de los individuos, sin atender a la evidente diversidad que nos atraviesa. En el segundo, modelizando un proceso social del que, por otro lado, se tiene conciencia de no haber tenido lugar.

Libertad y conciencia de la necesidad

Dentro de esta línea de reflexión, me gustaría dedicar unas líneas a pensar un concepto tan relevante como el de libertad, abordado por dicha tradición también desde esa estrategia de abstracción que se empeña en vincularlo a una pretendida esencia humana. De ese modo, la pregunta abstracta, a todas luces inconveniente desde una posición materialista, sobre la condición libre o determinada del sujeto, se resuelve, nuevamente, sin atender a la realidad concreta en la que este se desenvuelve, que será, sin lugar a dudas, la que tenga la última palabra sobre las prácticas del sujeto. Quizá a ninguna reflexión pueda convenir mejor la posición que Marx plantea en la segunda de las tesis sobre Feuerbach y según la cual las disputas teóricas están revestidas de un carácter escolástico del que solo la práctica puede absolverlas.

En efecto, la libertad del sujeto resulta indescifrable si no es mediante el análisis de las prácticas subjetivas en relación con su contexto. Quizá quien mejor haya ponderado la cuestión, oponiéndose, por otro lado, a la Modernidad hegemónica y convirtiéndose en uno de los ejes de expresión de una Modernidad antagonista, sea Baruch Spinoza. Spinoza, como sabemos, entiende que los sujetos nos consideramos libres en la medida en que somos desconocedores de las causas que nos afectan y, por tanto, nos impelen a actuar en una determinada dirección. La libertad, escribe Spinoza, es la conciencia de la necesidad.

Mientras el liberalismo se esforzaba por evitar la participación de los sujetos en política, vinculándola al nivel de renta, su discurso teoriza el carácter esencialmente libre del sujeto. La libertad, de ese modo, se convierte en una estrategia para hacer recaer sobre sus hombros todo el peso de sus decisiones como consecuencia necesaria de la libertad que le caracteriza.

En primera instancia, pudiera hacerse una lectura determinista del planteamiento spinoziano. Sin embargo, las sugerentes lecturas que del autor de la Ética realizan Deleuze o Lordon descartan cualquier determinismo y subrayan esa conciencia de la necesidad como condición indispensable para que el sujeto desarrolle su práctica sin el estricto sometimiento a esas fuerzas exteriores, con la capacidad de, sin obviarlas, componerse con las mismas. Deleuze plantea un magnífico ejemplo tomado de la relación del sujeto con la legalidad natural. Sostiene Deleuze que el sujeto que sin saber nadar se adentre en un mar embravecido, sucumbirá a la fuerza de las olas; por el contrario, quien sea diestro en la natación, podrá componerse con esas fuerzas de la naturaleza para lograr su objetivo y hará de las olas un instrumento a su servicio. La realidad a la que se enfrentan los dos sujetos es la misma, la lógica de sus fuerzas, también; sin embargo, quien conoce esa lógica se compone con ella, mientras que quien no, sucumbe ante su potencia. Lo mismo podríamos argumentar en el ámbito de lo social: quien desconoce las reglas del juego social, por ejemplo, los procesos de construcción de subjetividad, queda atrapado en ellas, mientras que quien es consciente de las mismas se halla en condiciones de enfrentarlas, si ese fuera el caso.

Desentendiéndose del peso de lo real, el liberalismo nos habla de la libertad constitutiva de los individuos. Mientras en su práctica política, el liberalismo moderno se esforzaba por evitar la participación, a través del voto, de los sujetos en política, vinculando dicha participación al nivel de renta, su discurso teoriza lo que niega en la práctica: el carácter esencialmente libre del sujeto. La libertad, de ese modo, en lugar de ser un elemento positivo del sujeto, se convierte en una estrategia para hacer recaer sobre sus hombros todo el peso de sus decisiones como consecuencia necesaria de la libertad que le caracteriza. Cada uno de nuestros pasos está teñido de libertad pues esta, como de manera enormemente bella dijera el primer Sartre, es “la textura de mi ser”, lo que nos condena a una libertad entendida como elección. No es que pretendamos colocar a Sartre, al primer Sartre de El ser y la nada, en el ámbito del liberalismo, en modo alguno; sin embargo, esa comprensión de la libertad que ahí manifiesta, y que, a golpe de realidad, irá matizando a lo largo de su obra con la penetración de lo social, puede resultar útil para entender lo que pretendemos decir: que toda acción del sujeto es expresión de su libertad de elección. Así se llega a la conclusión de que es un sujeto libre el que, en el ejercicio de su libertad, acepta una relación laboral en diálogo simétrico con otro sujeto libre, obviando la presión que pueda ejercer, por ejemplo, una alta tasa de paro. Del mismo modo que, libremente, el sujeto libre decide no secundar una huelga a la que ha sido convocado para protestar por sus condiciones laborales, decisión que, libre como es, nada tiene que ver con la amenaza de pérdida del puesto de trabajo que pudiera conllevar el seguimiento de la huelga. El neoliberalismo, por su parte, acentúa todavía más esa concepción, para hacer al sujeto responsable en exclusiva de todo cuanto le acontece, como han señalado de modo correcto Laval y Dardot: la falta de trabajo es consecuencia de la poca empleabilidad del sujeto, su precaria salud de una inconveniente alimentación o de la falta de cuidado del cuerpo; y así en todos los ámbitos.

El capitalismo contemporáneo basa su poder en conseguir que el sujeto haga lo que al poder conviene desde el convencimiento de que se obra en uso de nuestra libertad. Solo desde la conciencia de ese proceso de producción, el sujeto podrá limitar ciertos afectos y potenciar otros, de tal modo que el resultado final no sea exclusivo efecto de esas fuerzas del exterior.

La tarea de la libertad

La abstracción idealista, en perfecta consonancia con la concepción cartesiana del sujeto que ha hegemonizado la Modernidad, oculta el hecho de que los individuos somos el fruto de una construcción histórica, social y cultural, el efecto de un sentido común epocal. El desconocimiento del sujeto de su carácter de constructo, de la existencia de poderosas fuerzas empeñadas en diseñarle milimétricamente, hasta convertirle, como decía Jesús Ibáñez, en el objeto mejor producido de la sociedad capitalista, le coloca en una situación de total indefensión que acentúa su plasticidad en manos de la ideología dominante. Uno de los mayores logros del capitalismo contemporáneo es el de basar su poder en la seducción, de manera que consigue que el sujeto haga lo que al poder conviene desde el convencimiento de que se obra por propia decisión, en uso de nuestra libertad. Solo desde la conciencia de ese proceso de producción, de la fuerza con que lo real se posa sobre nuestros cuerpos, el sujeto podrá implicarse en su automodelado, intentando limitar ciertos afectos y potenciando otros, de tal modo que el resultado final, el proceso de subjetivación, no sea exclusivo efecto de esas fuerzas del exterior que, por otro lado, tan inconveniente resulta desconocer.

La poética voz de Cernuda declaraba que solo conocía la libertad de estar preso en alguien. Parafraseándole pudiéramos decir que la única libertad es aquella que se sabe presa de la realidad, que no puede escapar de ella y que, por tanto, para conocerse debe conocerla. Solo desde el estricto conocimiento del juego de la realidad, social y natural, de los efectos y afectos que produce en el sujeto, este puede desarrollar estrategias de modelado y de intervención sobre sí y sobre la realidad. Cuando el idealismo nos dice libres, en realidad nos ata a las constricciones de lo real, pues la disimulación de lo real es la estrategia más eficaz para su penetración en nuestra subjetividad. Hacernos creer, por ejemplo, que somos sujetos libres en la relación laboral, que habitamos en el libre mercado, resta fuerza al sujeto en la medida en que convierte en ideológicamente real, en el sentido althusseriano del término, una ficción que consolida una imagen de la sociedad que nada tiene que ver con sus prácticas reales. No es en lo que dice la sociedad sobre sí misma, sino en sus prácticas, donde podremos delimitar sus perfiles. Y, en este caso, su relación con la libertad.

La pregunta sobre la libertad no es aquella que se interroga sobre esencias –¿somos libres?– sino la que inquiere sobre los perfiles de lo real y sobre las estrategias y potencia del sujeto para afrontarlos. De ahí que la tarea materialista consista en aplicarse al análisis de los dos elementos entre los que se desarrolla el juego de la libertad, el sujeto y lo real, para que el primero pueda diseñar estrategias para ser menos sujeto, estar menos sujetado por el segundo. Y por lo que del segundo se ha consolidado ya en el primero. Pues desplegar el pliegue de subjetivación producido, inadvertidamente, por el discurso dominante es parte de la ardua tarea a la que podemos llamar libertad.

Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
Ver todas las entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Análisis
Análisis Trump encima de la bola de derribo: los aranceles y el final del capitalismo
Casi con toda seguridad, los posibles aranceles impuestos por Trump a la Unión Europea inclinarán la siempre precaria balanza de las fuerzas políticas y económicas en la UE hacia la derecha
Análisis
Análisis El gobierno neoliberal de la vida: ¿un crimen perfecto?
El último libro de Borxa Colmenero sintetiza gran parte del pensamiento crítico sobre el concepto neoliberalismo y opta por una lectura alternativa a la empleada habitualmente: más que una ideología mercantilista, es un gobierno económico de la vida.
Alberto
30/5/2019 1:31

Hola.
La batalla por la libertad, especialmente por la libertad de pensamiento, es una tarea ardua y continua. A menudo pensamos que somos libres y, realmente, no lo somos tanto. De hecho, al poder siempre le interesa que el pueblo sea lo menos libre posible (no en el sentido literal de la expresión).
Evidentemente, la libertad juega en el mismo campo que la realidad y no puede sustraerse a ésta. Así que es cierto que resulta imprescindible conocer lo real para que la libertad sea auténtica, plena.
Interesante artículo.
Un saludo desde Oviedo.

3
0
#35111
29/5/2019 12:44

Genial. Así se explican las cosas. Para que las entendamos todo el mundo.

4
0
#35186
31/5/2019 7:43

Ya te digo, yo me pregunto si los filósofos han aprendido a exponer sus ideas o solo a escucharse a sí mismos.

0
0
#35068
28/5/2019 19:55

Me gustaría ser libre, trabajar cuatro horas a la semana, leer un par de libros de Deleuze o Lordon, y escribir sobre ello, no tener que fichar en el trabajo y poder ir a Madrid a presentar el libro de los libros. Me gustaría vivir en la mejor zona de la ciudad, con los mejores servicios que mis hijos asistieran a colegios bilingües privados de precios extravagantes, cobrar un sueldo astronómico como y otras cosas parecidas. No me disculpo, no soy libre, sólo soy un paria que trabaja más de cuarenta horas y no, no quiero esos privilegios de las castas superiores. No necesito que me digan como tengo que pensar, quizá esa sea mi única libertad. ” El bien más preciado es la libertad.”

0
6
Aragüés
29/5/2019 9:35

Menos lo del colegio privado, un sinsentido porque los públicos son mejores (por eso mis hijas han ido siempre a la pública) el resto también me gustaría a mí, coincido. Pero eso poco tiene que ver con el texto.

4
1
#35083
28/5/2019 22:53

Me da que equivocas el enemigo. ¿Seguro que piensas libremente?

4
0
#35056
28/5/2019 17:50

que bien que se reinicida en este tema de contra dogmas/mantras modernos, pues ahi esta diaz ayuso con el mazo dando invocando esloganes gringos sobre su 'liberty' que ya es presidenciable en madrit. vivan las caenas. y que viva esta seccion.

2
2
Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
Ver todas las entradas
Sevilla
Proyectos estratégicos Ilegalidades pasadas y peligros futuros de la mina que la Unión Europea quiere revivir en Sevilla
Las Cruces tiene un historial de más de 6,5 millones de euros en sanciones e indemnizaciones por extracciones ilegales de agua. El espaldarazo de la UE y del Gobierno al proyecto podría empeorar los vertidos que ya realiza la mina en el Guadalquivir.
Salario mínimo
Salario mínimo PSOE y Sumar llegan a un acuerdo para que el SMI no tribute el IRPF
Pese a adelantar la ministra de Trabajo que se habían roto las negociaciones, finalmente las personas que cobren el salario mínimo no tendrán que declarar en 2025.
Comunidad de Madrid
Comunidad de madrid El taxi advierte de que las nuevas licencias a Cabify van a “reventar el mercado”
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid da la razón a las plataformas de VTC y obliga a la Comunidad de Madrid a concederles más de 2500 nuevas licencias en la comunidad.
Comunidad de Madrid
Sanidad Universal Sociedades sanitarias critican el SMS amenazante que el Gobierno de Ayuso está enviando a personas migrantes
Cuatro sociedades científicas denuncian un texto amenazante en el que se indica al destinatario que dispone de 30 días para seguir de alta en la Tarjeta Sanitaria, lo que está generando “incertidumbre” y “desprotección”.
Notas a pie de página
Notas a pie de página Mansiones encantadas y casas sin cocina
La casa encantada como símbolo de la opresión del espacio doméstico recorre la literatura de muchas escritoras. Pero hubo un tiempo en el que algunas feministas trataron de imaginar otro hogar posible, en el que se liberase el trabajo doméstico.

Últimas

Economía
IPC La inflación interanual cae hasta el 2,3% en marzo gracias a las lluvias
Las precipitaciones han reducido el precio de la electricidad.La subyacente también se reduce dos décimas hasta situarse en el 2%.
Opinión
Opinión Sobre la cancelación de Georgina Orellano en el Foro ESPAL 2025
La cancelación de Georgina redunda en esta incapacidad para escuchar a las trabajadoras sexuales y en el pánico que tienen de que se las escuche. Denota inmadurez política, cerrazón dialéctica y pacatería moral.
Economía
Análisis Europa, ¿última defensora del liberalismo o cómplice de un orden fracasado?
El peligro no proviene únicamente de líderes externos “autoritarios”, sino de la erosión interna de la democracia bajo un sistema que pone al mercado por encima de la gente.
València
València La jueza de Catarroja pide a la Guardia Civil que documente cuántas cámaras hay en el Cecopi
La instructora del caso de la dana ha encargado la elaboración de un informe sobre las instalaciones del Centro de Coordinación de Emergencia (Cecopi).
Más noticias
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.

Recomendadas

América del Sur
América del Sur La batalla por el litio: pueblos originarios resisten un “genocidio medioambiental y cultural”
Sudamérica se ha convertido en la proveedora mundial de materias primas para la transición energética. Las comunidades afectadas se rebelan ante una actividad que genera desposesión de tierras, contaminación, sequía y conflictos internos.
El Salvador
Ivania Cruz “El estado de excepción se está utilizando en El Salvador para gobernar en base al miedo”
A esta defensora de derechos humanos y comunitarios le allanaron su casa mientras se encontraba en un viaje internacional. Desde el exterior, denuncia la persecución del gobierno salvadoreño hacia su organización y hacia las comunidades que defiende.
Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.