Transexualidad
Danilo Borges: “El sufrimiento de personas transgénero está muy unido a la construcción social de la familia”

Danilo Borges investiga las relaciones familiares de las personas transexuales en Brasil y el impacto que éstas tienen sobre su salud. 

Danilo
Danilo Borges, durante su estancia en el departamento de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández de Elche. Estefanía M. Amador

Danilo Borges Paulino es graduado en Medicina por la Universidad Federal de Uberlândia (Brasil) y doctorando en Salud Pública por la Universidad de São Paulo. Al estudiar la carrera supo que quería especializarse en cuestiones de género y sexualidad, así que cuando la terminó comenzó a trabajar como voluntario en un centro de salud público —de reciente creación y escasos recursos— que atendía a personas transexuales. Ahí se dio cuenta de que las cuestiones familiares era un tema recurrente e importante para los y las pacientes, y vio que no había muchos estudios sobre cómo influían en su salud. Inició entonces una investigación que duraría ocho meses y para la que entrevistó a pacientes de este centro de salud en Brasil, el país que más asesinatos de personas transexuales registra.

Uno de los estudios en los que has trabajado analiza a qué llaman “familia” las personas transgénero. ¿Cuáles son las conclusiones?
Es algo muy interesante, porque cuando dibujamos el proyecto de investigación pensábamos que íbamos a encontrar historias de exclusión o de violencia que harían que las personas transexuales hubieran establecido nuevas relaciones con, por ejemplo, amigos. Y, si bien encontramos esas historias, hay mucho más.

Tenemos tres categorías de análisis: la primera describe a la familia como un espacio de cuidados, de acogida —la familia es amor, lo más importante—; la segunda, la familia como decepción —para las personas transexuales puede ser una promesa de cuidados que no fue cumplida y para la familia pueden ser unas expectativas no alcanzadas o una idea preconcebida alejada de la realidad—; y la tercera es la familia como proyecto. Esta última hace referencia a que, aunque una persona transexual haya podido vivir muchas decepciones en su familia, sigue considerando el concepto como un espacio de acogida al que aspira: bien creando una nueva familia o, lo que es más frecuente, volviendo a la de origen.

Lo que hemos visto es que estas personas hacen muchas concesiones para tener a sus familias cerca. Sienten que, si la pérdida de sus relaciones familiares es grande,  deben cambiar sus expresiones de género. Por ejemplo: alguien se identifica con el género femenino y con un nombre determinado, pero si su familia aún le ve con el género masculino, lo acepta. Aceptan que no le llamen por su nombre o que no se refieran a ella en femenino porque es su familia. O asumen un determinado empleo para que sus progenitores sientan orgullo, asumen el concepto tradicional de familia casándose o teniendo hijos... Incluso proyectan su descendencia de una determinada forma en base a esto.

Estas personas hacen muchas concesiones para tener a estas familias cerca, modificando sus expresiones de género para evitar perderlas

Vimos que estas construcciones sociales de género y familia son tan fuertes que, incluso cuando una persona pasa por una transición de género, no se desprende de ellas; y eso le hace sufrir. Es lo que intentamos demostrar con esta investigación: el sufrimiento de las personas trangénero tiene una relación muy grande con la construcción social de la familia. Tiene tanto impacto porque es un concepto social muy fuerte. Por ello para intervenciones futuras se plantean a una educación en la salud en cuestiones de género y familia, para comprender cómo determinados conceptos están construidos y asentados en las personas y cómo podemos trabajarlos para evitar tantos sufrimientos. 

¿A quién debe dirigirse esta educación de la que hablas?
A toda la sociedad. Y hace mucha falta. Estuve ocho meses en un centro de salud acompañando a las personas transexuales, hablando con ellas y con sus familias. Una persona transexual llega al servicio teniendo mucha información, pero no porque lo haya aprendido en la escuela: la mayoría la sacan de Internet. La familia, en cambio, muchas veces llega sin información y además habitualmente cuestiona al servicio: “¿Cómo podéis estar tan seguros que mi hijo o mi hija es transexual y no es algo que se le vaya a pasar?”. Trabajar con estas familias y estas personas desde la comunidad en la que viven es lo más importante. Las recomendaciones de salud para las cuestiones de género deben estar donde están las personas en su día a día, no sólo en el servicio de salud.

En Brasil la cultura de las telenovelas es muy fuerte, y hubo una muy famosa que se emitía en 2017 por las noches y que hablaba de las condiciones de una persona transexual. En la consulta muchos pacientes nos dijeron que esta producción cambió cómo les veían sus familias. Tenemos que prestar atención a esto porque, ¿quién está haciendo la educación en salud sobre estos temas? No está mal que salga en una telenovela pero, ¿por qué no está en las escuelas o en las universidades? ¿Por qué no construimos una educación para la salud en lugar de permitir que una telenovela haga un trabajo que nos pertenece a los profesionales de la salud y a los educadores? 

Las recomendaciones de salud para cuestiones de género deben estar donde estén las personas en su día a día, no sólo en el servicio sanitario
¿Habéis podido observar si factores como el nivel socioeconómico influyen en las relaciones familiares?
Sí, hay una relación muy estrecha. En la muestra había pocas personas de un nivel socioeconómico alto, pero pudimos ver que generalmente las personas con estudios superiores o un salario mejor tenían y prestaban un mayor apoyo.

¿Ha mejorado la atención sanitaria a estas personas en los últimos años?
Yo creo que ha habido cambios, pero es un proceso lento y difícil y hay mucha lucha de los movimientos sociales y de los profesionales de la salud. Estos servicios especializados existían desde 2007 pero fueron oficializados como un servicio del hospital en 2016. Fue un logro muy importante, porque casi cierran sus puertas por carecer de profesionales que trabajaran en ellos. Hay cambios, pero no podemos pensar que está todo hecho; estas mejoras tienen que ser sostenibles y la lucha y la investigación deben continuar constantes.

Apenas había personas para trabajar en esos servicios, no se consigue llevar las cuestiones de género al ámbito educativo… ¿Por qué?
Yo creo que lo primero que pasa es que hay un desconocimiento que genera miedos y conflictos de interés en algunas personas. Hay mucha gente que cree que esto es malo, que es un error, que no puede ser; eso está muy condicionado a ese desconocimiento sobre la transexualidad e impide los avances. Muchas personas piensan que la transexualidad puede acabar con la familia, y lo que estamos viendo es que no, que de hecho sucede lo contrario. Pero son ideas muy arraigadas en nuestras sociedades que se traducen en prejuicios y dificultades.

Hay mucha gente que piensa que la transexualidad puede acabar con la familia, y lo que vemos es que de hecho sucede lo contrario

¿Vuestro trabajo se ha visto dificultado por la llegada de Bolsonaro al gobierno brasileño?
Yo creo que siempre es difícil trabajar estos temas. De hecho, es importante que estas investigaciones se realicen a través de una cooperación internacional, para garantizar la impunidad y el traslado de la información al volver a Brasil. Lo primero que quiero hacer yo cuando termine el estudio es llamar a las personas que participaron y compartir los resultados para que éstos puedan traer algún cambio. Pienso que siempre es posible inventar nuevos caminos. Por supuesto que algunos discursos y algunas prácticas empeoran los índices de violencia y generan rechazo hacia algunas personas, pero entonces habrá que construir otras prácticas, discursos e intervenciones y educar a la población para que podamos cambiarlo.

¿Es posible ganar al discurso de la ultraderecha? 
Debemos empezar con algo local e ir expandiéndolo. No soy la única persona que trabaja investigando sobre este tema en Brasil; si comparto mis conclusiones con otras personas, grupos o servicios del país que también lo hacen, podremos lograr algo más grande. Es posible avanzar, tal vez no tan rápido como nos gustaría, pero siempre de alguna manera. Si logramos cambios a un nivel local habremos cubierto un mínimo; si logramos cambios a nivel nacional, un máximo.

Es una carrera de fondo. 
Exacto. Sabemos que el contexto actual nos impedirá conseguir todo lo que querríamos, pero no vamos a pensar que los cambios son mínimos porque eso puede llevarnos a no hacer nada para obtenerlos. Siempre es difícil, pero va a haber momentos en los que sea más difícil —y más lento— que otros, pero nuestro país está muy mal en cuestiones de violencia contra las personas transexuales y hay que seguir trabajando. Pienso que cuando tengamos más educación y más apoyo de las familias será más fácil cambiarlo, y hay grupos y personas que están en ello.

Sabemos que el contexto actual nos impedirá conseguir todo lo que querríamos, pero Brasil registra mucha violencia contra las personas transexuales y hay que seguir trabajando

En general, ¿cómo de concienciado está el equipo sanitario en cuestiones de género?
De lo que más se han quejado las personas que han participado en esta investigación es de que, aunque en Brasil existe la ley que permite el cambio de los documentos con el género y nombre de que te identificas, hay muchos profesionales que aún les llaman por los otros nombres y esto genera malestar: “¿Cómo puedo decir qué necesito si ni siquiera me han llamado?”. Hace falta más educación para los profesionales de la salud en estas cuestiones. Sobre todo a nivel local, donde hay mucho desconocimiento del cambio de ley. 

¿Cuál es la política del sistema de salud brasileño con respecto a prestar atención sanitaria a personas transexuales o financiar un cambio de sexo?
Hay pocos servicios de salud en Brasil para la cuestión de las hormonas y de la cirugía. Esto último es especialmente difícil. Hay intentos de que la cirugía sea oficializada desde el servicio, pero esto genera mucho conflicto, porque “cómo voy a justificarle a la población que estoy haciendo una operación para esto y no para curar un cáncer”. Y son cosas diferentes, que tienen recursos diferentes, y no es una cuestión estética sino de salud. Por eso es tan importante la educación y el conocimiento, porque a veces existe la idea de que si tú haces una operación a una persona transexual, vas a dejar de hacérsela a otra persona que necesita otro tipo de asistencia. Lo más necesario para que la cirugía se pueda realizar no es tanto una inversión económica como cambiar esta percepción.

Urge cambiar la percepción de que si haces una operación a una persona transexual vas a dejar de hacérsela a alguien que necesite otro tipo de asistencia
¿Cómo influye esto en las violencias cotidianas a las que se tiene que enfrentar una persona transexual en Brasil?
Hay que comprender que no es un capricho sino una cuestión de salud pública. Las personas lo pasan muy mal con eso, porque si tú tienes una necesidad de atención sanitaria y la política o el servicio sanitario te dicen que no es una cuestión de salud, te genera un sufrimiento muy grande. Es como si hiciéramos un ranking de la importancia en cuestiones de salud, y eso no se puede hacer porque para cada población hay necesidades diferentes y hay que atenderlas todas.

La cuestión de la identificación es algo muy interesante, y tiene que ver con discursos más conservadores: la mayoría de las personas entrevistadas no tienen el deseo de someterse a la cirugía, sino de pasar por el tratamiento hormonal y hacer los cambios hormonales. La cuestión de la cirugía, según hemos podido observar, importa menos. La explicación es que si tú puedes ponerte con el género con el que te identificas, eso ya te permite vivir en la sociedad sin sufrir tanto. Cuanto más te pareces a lo que se espera de una mujer o de un hombre, menos vas a sufrir esas violencias. Hubo personas que nos decían que eran personas transexuales cuando llegaban al servicio de salud, pero no al salir, por una cuestión de integridad física.

Eso puede perjudicar a los movimientos sociales porque, si no me identifico con una persona transexual, ¿cómo me voy a identificar con esa lucha o a reivindicar esos derechos? Estas ideas tan conservadoras llegan incluso a las personas transexuales que hemos entrevistado, el deseo de estar lo más próximo posible de lo que la sociedad espera de ti o aceptaría. Pero es una estrategia de supervivencia: me adapto al contexto y a las normas de género porque es muy arriesgado enfrentarme a ello.

Si tú tienes una necesidad de atención sanitaria y la política o el servicio sanitario te dicen que no es una cuestión de salud, eso te genera un sufrimiento muy grande

También has desarrollado estudios sobre las travestis, ¿su situación es todavía peor?
Hay una diferencia muy grande entre las personas transexuales y las travestis, en el caso de las mujeres, algunos textos han descrito que las transexuales son las primas ricas y las travestis las primas pobres. La mujer transexual tiene mucho más espacio en el mercado laboral que las travestis, con lo que la prostitución se está quedando cada vez más en ese colectivo.

Tuvimos dos mujeres que participaron en la investigación que nos dijeron que fueron travestis y que dejaron de serlo porque veían que como travestis no lograrían ser mujeres en la sociedad, y deseaban serlo: querían trabajar, ponerse determinada ropa, existir como mujeres… Y como travestis eso no era posible. Queremos investigarlo más, porque quizás las expresiones de familia para travestis sean muy diferentes a las de las transexuales.

De hecho, la idea era trabajar con ellas, pero no estaban en el servicio de salud. Cuando pregunté por qué, me explicaron que las travestis tienen una vida muy diferente de las personas trans: se mueven mucho de ciudad a ciudad, no saben ni siquiera si van a estar vivas la próxima semana para la siguiente consulta. Lo que para nosotros son acciones cotidianas, para ellas es arriesgarse a la violencia.  

Las travestis llevan una vida muy diferente a las personas trans: se mueven mucho de ciudad a ciudad porque no saben ni siquiera si van a estar vivas la próxima semana

Existen estudios que hablan de una tasa de intentos de suicidio del 41% entre las personas transexuales y variantes de género. ¿Cómo trabaja el servicio sanitario brasileño en lo que se refiere a salud mental?
En Brasil tenemos la atención primaria y los centros de especialidades. Siempre que ocurre algo en una comunidad, la atención primaria lo identifica y lo deriva al servicio de salud. Así que sí existe un mecanismo que puede dar respuesta, pero hay dificultades: son pocos profesionales y no tienen dedicación completa. 

Varias de las personas que entrevistamos en el centro de salud habían intentado suicidarse, y algo en lo que coincidían es que, después de eso, la familia empezó a quedarse más cerca. Es cuando se dieron cuenta de que era una cuestión de salud, no un capricho, e hicieron un esfuerzo por intentar comprender la seriedad del asunto. Y ésas son las que llegan a la consulta, pero hay otras vidas que se han perdido.

Por eso hay que ser constante. Debemos tener en cuenta que los gobiernos van y vienen, pero estas personas existen todos los días. Hay que conseguir que le importe a todo el mundo con independencia de su ideología, porque es una cuestión de salud pública. 

Volvemos a la cuestión de educar.
Sí, pero también hay que sentir. Una vez vino una persona que llegó a su primera consulta vestida de hombre: gorra, camisa, botas, pantalón, la llave del coche asomando de un bolsillo... Pero me llamó la atención que tenía las uñas pintadas y unos pequeños pendientes. Él miraba hacia abajo y la gorra le tapaba los ojos mientras nos contaba su historia. Vivía lejos del centro de salud y nos confesó que había pensado en suicidarse porque siempre se había sentido una mujer pero nunca logró vivir como una mujer.

Su esposa lo sabía e intentaba animarle a hacer un tratamiento. Ella se había casado con esa persona, había formado una familia y seguía ahí aunque supiera que no era un hombre. Cuando le preguntamos al respecto, nos contestó: “Yo amo a esta persona. Sé que es una mujer y no necesito que sea mi esposo, si está conmigo y puedo ayudarle, ya está”. No le importaba qué fuera. Lo más impresionante fue cómo él —porque se trataba de él al principio— fue cambiando durante las consultas: cada vez levantaba más la cabeza y acabó prescindiendo de la gorra. Cuando le dijeron que la próxima semana podía venir con vestido lloró, porque por primera vez podía salir de casa siendo quien era.

Y era una familia que no tenía estudios superiores, que no había visto la telenovela nunca, que vivían en las afueras de la ciudad y no tenían ni idea de lo que era la transexualidad. No entendían lo que estaba pasando, pero el amor que se sentían mutuamente hizo que lo aceptaran. Así que la educación es importante, pero los sentimientos también: permitirse sentir ayuda a que reconozcamos nuestros prejuicios. Porque si no reconocemos que los tenemos, ¿cómo los vamos a enfrentar? Hay que crear espacios para hablar. Si no, no cambiaremos nada.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Opinión
Opinión Sonará tu nombre cuando nazca el mío
No fue hasta que empecé a habitar mi propio cuerpo que entendí que podía contar mi historia. Una carta de amor travesti en el Día de la Visibilidad Trans.
Córdoba
Red transfeminista La RATA cordobesa se consolida con un evento en forma de “perolada”
La Red de Autodefensa Transfeminista (RATA) ha organizado el pasado 15 de marzo una jornada de actividades como espacio alternativo ocio, existencia y resistencia en el centro social autogestionado Rey Heredia de Córdoba.
Migración
Migraciones Recortes, despidos y desamparo: la crisis en los centros de acogida gestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios y trabajadores vinculados a la ONG denuncian condiciones indignas, reducción de costes y falta de atención básica en los dispositivos gestionados por la entidad, que se financia con fondos públicos.
Salud mental
Salud mental Sanidad consigue que se apruebe el plan de salud mental que apuesta por la deprescripción de algunos fármacos
Ministerio y comunidades autónomas acuerdan el plan que incluye la disminución en el consumo de psicofármacos, un aumento en las plantillas y una mejora en las garantías de los derechos de las personas con sufrimiento psíquico.
Palestina
Palestina El asedio de Israel deja a la población de Gaza sin panaderías
Los ataques israelíes desde que el régimen de Tel Aviv rompió el alto el fuego se han cobrado ya más de mil doscientas víctimas. La situación de hambre es trágica en el territorio de Gaza.
Comunidad de Madrid
Los Molinos Archivada la investigación del incendio del coche de un activista y concejal: “Fue intimidación terrorista”
El sobreseimiento y archivo del caso no llegó a notificársele al activista, según Ecologistas en Acción, y este no pudo enterarse de la medida hasta pasados siete meses de la decisión judicial, cuando se personó en el juzgado.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad
Madrid
Especulación urbanística La Operación Chamartín encara su paso final: “Desde el punto de vista del diseño urbano, es una bestialidad”
Madrid Nuevo Norte es una realidad desde que el pasado diciembre Adif y RENFE traspasasen sus terrenos a la sociedad promotora y este marzo se aprobase el proyecto de urbanización del primer sector urbanístico.
Bilbao
Bilbao La Ertzaintza desaloja el gaztetxe Etxarri II en el barrio bilbaino de Rekalde
Noche de cargas policiales en Bilbao. Cinco personas fueron detenidas cuando trataban de evitar el desalojo del edificio, que se ha producido hoy a las 11h. A las 19h hay convocada una manifestación desde el parque de Amezola.
Argentina
Análisis Argentina vuelve a entrar en crisis: el nuevo rescate financiero del FMI
A pesar del brutal recorte realizado por el Gobierno de Javier Milei, Argentina ha vuelto a recurrir al FMI para hacer viable su plan económico ultraliberal. La crisis social y económica está servida.

Últimas

Formación El Salto
Formación Masculinidades neoliberales: afectos de odio, cultura bro y extrema derecha
Abiertas las inscripciones para esta nueva propuesta de formación online, que abordará la relación entre el fortalecimiento de las derechas, el avance de un neoliberalismo desbocado y la aparición de culturas de género cada vez más conservadoras.
Opinión
Tribuna Sobre las movilizaciones del 5 de abril contra el negocio de la vivienda y por salarios y pensiones dignas
VV.AA.
El 5 de abril salimos a la calle a favor de salarios y pensiones mínimas dignas, lo que servirá también para fortalecer el movimiento por la vivienda y generar nuevas condiciones para tejer alianzas.
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana, será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.
El Salto Radio
El Salto Radio Derechos o burocracia
Charlamos con Eva Belmonte, periodista y codirectora de Civio, en torno a la investigación que han realizado sobre las barreras que se encuentra la ciudadanía a la hora de relacionarse con las administraciones públicas.

Recomendadas

Literatura
Belén Gopegui “Cada vez va a ser más importante crear movimientos en defensa de espacios analógicos”
En su última novela, ‘Te siguen’, la escritora indaga en las implicaciones políticas del colapso de la privacidad y los tozudos márgenes de acción donde se sigue dando batalla a la impotencia.
Galicia
Vivienda ¿Por qué no nos atrevemos a hablar de rentismo popular? Cuando tu casero no es un fondo buitre
Activistas y especialistas abordan la incidencia y la responsabilidad de los pequeños propietarios en el problema de la vivienda en Galicia, donde es especialmente incidente, y en el resto del Estado.
En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.