Ecologismo
Ridiculizar el activismo y manipular la información: así impone sus planes la petrolera estatal argentina

El plan de comunicación filtrado de YPF quiere manipular la opinión pública para falsear un consenso social en torno al extractivismo en aguas ultraprofundas. Activistas lo ven “peligroso” para quienes se enfrentan a ello y para la sociedad y lo comparan con los engaños de Exxon y Monsanto.
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Manifestantes del ‘Atlanticazo’ se oponen al extractivismo argumentando que no hay licencia social. Cedida por Greenpeace Andino.
En enero del año pasado, una serie de marchas en diferentes puntos de la costa atlántica argentina decían “no” a la explotación petrolera en el Mar Argentino. Una de las consignas de este ‘Atlanticazo’ era “no hay licencia social”: la mayoría rechazaba las intenciones de la petrolera estatal YPF. Este pasado junio, Rebelión o Extinción Argentina filtró el plan de comunicación con el que la empresa pretendían cambiar esa opinión. 

“La licencia social es el resultado de una puja entre grupos de interés en la que todos pretenden movilizar a la sociedad detrás de sus preferencias”, define el documento. Y, como la petrolera considera que el ambiente de la opinión pública es negativo, decide manipularlo.

Para ello, aboga por una aproximación indirecta “que rodee a los objetivos que queremos convencer mediante cápsulas aparentemente imparciales, con tono periodístico o informativo”. Así, “con impactos repetidos y descentralizados, desde distintas ópticas y puntos de vista”, conseguirían pretenden llegar al fin de “seducir progresivamente al segmento”.

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El estado de la cuestión según la petrolera según el plan de comunicación filtrado de YPF.

“Debemos convertir [la lucha climática] en un miedo profundo a quedar en ridículo. Detener la contaminación suena bien, pero… ¿Quiero ser de esos chicos que le tiran salsa a un cuadro? ¿Soy de la izquierda que quiere matar al capitalismo?”, plantea el documento de YPF

Además de los mensajes manipulados para convencer a quienes no tengan una posición firme, el plan comunicativo busca mitigar la influencia de la oposición. Califica de “moda” este rechazo a las prácticas extractivistas y busca combatirla: “Debemos convertir esa moda en un miedo profundo a quedar en ridículo, empatándolo con los reclamos más descabellados y con las formas más incómodas. Detener la contaminación suena bien, pero… ¿Quiero ser de esos chicos que le tiran salsa a un cuadro? ¿Soy de la izquierda que quiere matar al capitalismo?”.

En Futuro Vegetal, colectivo ecologista que difundió el documento filtrado en España y que son “de esos chicos” que, en este caso, se pegaron al marco de un cuadro, no muestran sorpresa: “Estamos curadas de espanto”, declaran Nuria Sala y Victoria Domingo, activistas. “La existencia de este informe solo nos demuestra el miedo que siente el capitalismo extractivista hacia todas aquellas que luchamos por nuestra vida”, sentencian.

Sin embargo, la publicación de este plan de comunicación el pasado 5 de junio sí ha causado conmoción en el país del Cono Sur. Varias organizaciones ecologistas que ya estaban en lucha judicial contra los permisos de explotación offshore han puesto en conocimiento de la justicia el plan de comunicación de YPF.

Aunque no ha habido confirmación por parte de la petrolera ni en público ni en respuesta a las preguntas de El Salto, las organizaciones denunciantes —más de una decena, entre ellas Greenpeace— han podido reconstruir la cadena de custodia hasta una exempleada de una consultora que trabaja para YPF descontenta por las tácticas utilizadas. Ella lo habría filtrado a personas allegadas, quienes lo habrían puesto en conocimiento de los movimientos ecologistas.

Además, las directrices del texto “se condicen con eventos de la realidad, como la constante ridiculización y trivialización de los reclamos ambientales o la vulneración de los derechos de los voceros que han expresado su opinión contra los proyectos de YPF”, asegura Hernán Pérez Orsi, investigador y portavoz de Greenpeace Andino, en declaraciones e El Salto.

Esta organización y las demás presentes en la denuncia consideran que este plan de comunicación constituye una violación de derechos fundamentales, “máxime cuando quien provee dicha información es el propio Estado a través de una empresa estatal, y cuando es el mismo Estado quien introduce deliberada y planificadamente en el debate público información contaminada, tergiversada o alterada, manipulando los hechos conforme a sus propios intereses e influyendo negativamente sobre decisiones de otros poderes del estado y percepciones u opiniones de la sociedad civil”, declaran en su presentación ante el juez.

Además de la presunta violación del derecho a la información, señalan la campaña de ridiculización, que en su opinión ha habilitado ataques “furibundos” por redes sociales y otros medios y dejado en situación de vulnerabilidad a quienes defienden el medio ambiente.

“Buscan generar miedo al ridículo, buscan generar miedo en aquellos que están defendiendo el mar y las comunidades. Llevamos 40 años de democracia y no queremos volver a generar miedo en la gente a que diga lo que piensa, a protestar, a que defienda lo suyo”, declara Pérez Orsi.

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Un ejemplo de la estrategia que aboga por la ridiculización en el plan de comunicación de YPF.
Futuro Vegetal ve prácticas similares con respecto a su activismo en España. “En televisión nos ridiculizan y nos llaman vándalos. Dicen que lo que hacemos es innecesario y muy extremo”, explican las integrantes del movimiento que busca la retirada de subvenciones a la industria cárnica como parte de una transición ecológica.

Estos ataques en televisión se traducen en que, durante sus acciones, se han enfrentado a represión en forma de multas y detenciones, a comentarios que ridiculizan sus acciones y a algunos ataques. 

Más allá de la comunicación corporativa: manipulación de la opinión pública

Greenpeace Andino, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, buscan revocar los permisos otorgados por el gobierno argentino para la explotación en las aguas bonaerenses. En una nota de prensa, afirmaban que no se habían cumplido con los pasos administrativos.

Y es que la participación pública es clave a la hora de escrutar los proyectos con impacto ambiental. “Si estos componentes se encuentran viciados o manipulados todo el proceso se turna de dudosa legitimidad”, afirman desde la ONG ecologista.

“El documento invisibiliza el fuerte reclamo contra el avance extractivista de la ciudadanía de a pie (los masivos #Atlanticazos) y las demandas de muchas otras organizaciones ambientales, vecinales y asambleas”, aseguran.

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Extracto del plan de comunicación filtrado de YPF donde se ven las claves de la estrategia presentada.

Además, la comunicación de la petrolera no es honesta, en opinión de Pérez Orsi. Su documento comunicativo afirma que los “pocos” problemas ambientales de la historia fueron causados por “empresas irregulares”.

Esto se contradice con la realidad. El derrame de petróleo por parte de BP, que difícilmente se puede calificar de empresa “irregular”, en el golfo de México en 2010 se considera el mayor en la historia de la industria del petróleo.

Más concretamente, Equinor, asociada con YPF en Argentina y proveedora de la experiencia necesaria para las perforaciones ha tenido accidentes e incidentes en Noruega y Brasil, donde ya opera. Entre ellos hay derrames de petróleo, escapes o fugas de hidrocarburos, fallas en el mantenimiento de instalaciones, etc., según compila Greenpeace en un informe reciente.

“Los accidentes suceden. El Mar Argentino es complejo, con aguas ultraprofundas. Los márgenes de ganancias son chicos y la seguridad es lo primero que se recorta”, dice Pérez Orsi, portavoz de Greenpeace.

“Los accidentes suceden. El Mar Argentino es complejo, con aguas ultraprofundas. Aquí nunca hubo una exploración de ese tipo. Los márgenes de ganancias son chicos y la seguridad es lo primero que se recorta”, dice Pérez Orsi.

Esta trivialización de los riesgos aparece en más industrias en el punto de mira del movimiento climático, como señalan Sala y Domingo. “Las grandes empresas cárnicas achacan las malas prácticas de trato de animales y medioambiente a personas sin formación o que no siguen las normas. Aun así, todas las granjas se comportan de forma similar. Las grandes empresas prefieren pagar la multa que poner solución al gran impacto que causan en la naturaleza”, declaran.

A hombros de gigantes… del engaño

Entre las más de 40 páginas que dedican las organizaciones ecologistas argentinas a advertir a la justicia del intento de manipulación de la opinión pública por parte de YPF encontramos menciones que van más allá de este caso concreto. El informe entiende que las maniobras utilizadas por el lobby de combustibles fósiles para manipular el impacto de su actividad sobre el cambio climático a nivel global es conocido y asumido por la mayoría. “Han ocultado información, datos y estudios relevantes”, denuncian, y ponen como ejemplo el caso paradigmático de la propaganda lanzada por la industria de los combustibles fósiles: Exxon.

Este gigante del petróleo tuvo como política oficial, establecida por escrito al menos desde 1988, “enfatizar las incertidumbres de las conclusiones científicas en cuanto al potencial de los gases de efecto invernadero”. Sin embargo, sus propios especialistas “no enfatizaban la incertidumbre de manera especial en sus informes”, según un estudio publicado en la revista Science a principios de este año. Después de la aparición de esta pieza de investigación, Exxon lanzó una campaña de desprestigio contra quienes la redactaron.

“A los grandes lobbies, que cada día tienen más ganancias, les interesa mantener este negacionismo incesante sobre la emergencia climática. Desacreditan a la ciencia y se ríen de ella”, aseguran desde Futuro Vegetal

“A los grandes lobbies, que cada día tienen más ganancias, les interesa mantener este negacionismo incesante sobre la emergencia climática. Desacreditan a la ciencia y se ríen de ella”, aseguran desde Futuro Vegetal. Un ejemplo “claro”, según ellas, fue el anuncio de Campofrío en las pasadas navidades. “Se rodó con personas famosas en el que decían que ‘la herencia de Campofrío’ era el futuro para el colapso climático. Nos preguntamos cómo es posible que esto pase cuando nos va la vida en ello”.

Para Pérez Orsi, sin embargo, el parecido más cercano con la política de YPF lo encuentra en Monsanto. Compara los intentos de la multinacional agroquímica por ocultar información sobre lo cancerígeno del glifosato con la minimización del riesgo de accidentes por parte de la petrolera estatal argentina.

Todo para promover “un poco de pan para hoy y mucha hambre para mañana”, sigue. “Es un negocio que tiene poca vida y con muy pocos réditos para la gente del lugar. Va a generar algunos puestos de trabajo que serán cubiertos por gente de fuera y dejarán los pasivos ambientales para las localidades que afecte”, sentencia el portavoz de Greenpeace Andino.

YPF niega todo, Greenpeace no les cree

En una fecha posterior a la publicación de este reportaje, El Salto ha conocido que la petrolera argentina ha negado cualquier tipo de autoría del documento o que se haya puesto en práctica. De esta forma, responde ante la petición del juez, ante el cual niega estar relacionada con este plan de comunicación.

Según la empresa, la presentación PowerPoint habría sido una iniciativa de la consultora EONIA. Esta habría sido rechazada por no ser acorde a los “altos estándares corporativos” ni a su “metodología comunicacional”. Además, afirma que el documento filtrado no se corresponde enteramente con la propuesta, sino que ha sido editado “maliciosamente”.

En Greenpeace Andino no creen la versión de YPF y descartan su argumentación: “Negarlo o no contestar eran las únicas opciones válidas de respuesta [al juez] que tenían”, considera Pérez Orsi.

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