Extractivismo
Cuando el sacrificio nos toca de cerca

Vivimos, en Extremadura, en una futura zona de sacrificio, ese es el papel asignado a nuestra región. Debemos ser conscientes de ello y de todo lo que implica.
Zonas de sacrificio
Jimena García.
Miembro del Colectivo CALA.
29 abr 2021 08:00

Leyendo los planes de la Unión Europea y su nuevo Plan de acción sobre materias primas fundamentales, vemos cómo se apuntala la minería dentro de las propias fronteras de Europa para poder conseguir un abastecimiento interior de minerales estratégicos, necesarios entre otras cosas, para las baterías de coches eléctricos y las energías renovables.

Lo denominan “autosuficiencia energética y productiva” y para conseguirlo pondrán toda su artillería a funcionar: la económica, a través de los Fondos Europeos de Recuperación -lo titulan en su Plan de acción como “criterios de financiación sostenible para los sectores minero, extractivo y de transformación”-; la política, a través de las presiones a los gobiernos y la pérdida (aún mayor) de soberanía popular- de nuevo eufemísticamente lo califican como “alianza europea sobre materias primas, impulsada por la industria”; y la social, aprovechando lugares castigados por la precarización del sector agroganadero, el desempleo y la emigración.

A nivel cultural, nos venden el progreso y las bondades de “subirnos al tren del desarrollo”, hablan con términos como resiliencia, convertir los retos en oportunidades, realizan grandes campañas de publicidad..., ocultando todas las consecuencias negativas de los proyectos, encubriendo las ganancias y privilegios para la industria extractivista y los grandes fondos de inversión especulativos. Nos esconden que, detrás de ese sacrificio, no está el bien común, la lucha contra el calentamiento global u otros objetivos loables, sino el enriquecimiento, aún mayor, de multinacionales, y a su vez, el mantenimiento de un modelo de consumo y crecimiento sin límites, remasterizado de verde y con el sello ECO.

El término “Zonas de sacrificio”, surge en los años setenta en Estados Unidos, a partir de la contaminación por minas de carbón y los efectos de las armas nucleares en la Guerra Fría (Lerner, 2010). Más adelante se apropió y redefinió el concepto en América Latina, como “localidades que concentran prácticas ambientalmente agresivas, donde residen principalmente poblaciones de baja renta que están mayormente expuestas a riesgos ambientales, debido a la tendencia a la instalación de emprendimientos con alto potencial contaminante” (Feminismo Popular y Territorios en Resistencia).

La palabra sacrificio viene del latín “sacra y facere”, que significa “llevar a cabo los ritos sagrados”. Cuando hablamos de zonas de sacrificio, lo sagrado es el mercado, lo sagrado es seguir manteniendo un sistema económico en el que una parte muy pequeña de la población se enriquece cada día más, mientras que a una inmensa mayoría les sacrifica sus territorios, sus cuerpos y sus vidas.

A las mujeres, a las personas que trabajan en el campo, a quienes viven en zonas rurales, a las precarizadas y precarizados, a quienes han tenido que migrar, a quienes viven en territorios neocolonizados y empobrecidos, ya nos tocaba de cerca esa exigencia de sacrificio… nos llevan educando en él durante cientos de años, tanto, que muchas veces nos conformamos con vivir vidas llenas de sacrificio, pensando que “es lo que hay”.

Han conseguido y consiguen que lo naturalicemos, y se nos olvida preguntarnos para quién y para qué se nos exigen esos sacrificios. Nos marean y manipulan con tanta fuerza que muchas veces vemos como parte de una solución a quienes en gran parte son responsables del problema. Como nos contaba Erika González de OMAL en la entrevista que le realizamos el pasado 11 de marzo “Se considera a las corporaciones y multinacionales como agentes fundamentales del desarrollo y del bienestar, de manera que no se las asocia con la profundización de la desigualdad y el crecimiento de la pobreza, sino que se las asocia con la creación del empleo, el crecimiento económico y el progreso.”

Para ser menos manipulables necesitamos, como en las tareas infantiles, aprender a unir los puntos, para poder visualizar y entender el cuadro completo. La exigencia de resignación y abnegación unida al sacrifico, está ligada al control social, que a su vez no se entiende sin la marginalización y la exclusión de una parte importante de la sociedad.

Para entendernos:

Sin un gran número de personas, que creen que su valía se basa en sus trabajos remunerados y que tienen miedo a que, si no consiguen un sueldo, pueden caer en la marginalidad, a las que además se les ha coartado la posibilidad de desarrollarse de otra forma que no sea un empleo; sin muchas personas que pensamos demasiadas veces, que si nos esforzáramos más y más podríamos tener cabida y ser felices en esta economía; sin una sociedad que estigmatiza a quienes menos tienen, que culpa de su pobreza a quienes la sufren, al mismo tiempo que idolatra a empresarios y empresarias de éxito; sin un mundo, que quita valor a la naturaleza, que vive de espaldas a su propia ecodependencia, que utiliza términos como sostenibilidad, resiliencia, ecológico, vaciándolos de sentido, que tiene una mirada cortoplacista y que se despreocupa de qué dejaremos a otras generaciones (desertificación, tierras infértiles, residuos contaminantes...). Sin todos estos puntos, que están unidos entre sí, sería impensable que se aceptaran proyectos extractivistas como los que están planificando para Extremadura. Serían rechazados, aquí y en otras partes de la tierra.

Los discursos del odio, que en la actualidad indignan -con razón- a gran parte de la sociedad, no son sólo los abiertamente fascistas, los discursos del odio también son aquellos que nos hacen pensar que unos territorios, unas personas y unos cuerpos valen menos que otros, y que justifican y exigen sacrificios a quienes infravaloran, para que la rueda económica y social en la que estamos viviendo siga en movimiento.

¿Cómo nos salimos de este papel que se nos ha asignado? En primer lugar, creemos que es fundamental repensarnos, tanto individual como colectivamente, como pueblos, como regiones, preguntarnos hacia dónde nos gustaría ir, darnos el permiso de soñar. 

Prometer que por entrar en la economía globalizada sacrificando zonas y vidas, va a mejorar la calidad de vida en nuestra región es una falacia. Si la Unión Europea llega a ejecutar sus proyectos, con el beneplácito de una parte de la sociedad al más puro estilo “Bienvenido, Mister Marshall”, continuaremos en la línea de la “Extremadura Saqueada” (Coord Gaviria, Naredo y Serna. Ruedo Ibérico, 1978) o, como lo denominó André Gunder Fran en 1966 y recupera Ángel Calle Collado, el sangrante desarrollo del subdesarrollo.

Tenemos la oportunidad de cambiar nuestra mirada. Nos acercamos, aunque sin desearlo, a las consecuencias que nuestro modelo de desarrollo causa en otras zonas del planeta, problemáticas que o se nos ocultan o no queremos ver. No se trata de liderar luchas al estilo NIMBY “Not In My Back Yard” (No en mi patio trasero), se trata de ser consciente de las consecuencias que tiene un modelo económico, un modelo de consumo y un modelo de éxito, que naturaliza el despojo de otras personas y lugares.

Se trata de replantearnos el modelo de movilidad que queremos, repensar nuestras vidas para que cada vez dependan menos de un empleo o un consumo vinculado a una multinacional, y que cada vez valoremos más los trabajos que mejoran nuestra salud, que nos alimentan, en los que no tenemos que autoexplotarnos para llevarlos a cabo.

Se trata de que no utilicen nuestras miserias para conseguir generar conflictos entre nosotras y nosotros mismos. Necesitamos alianzas, diálogo, necesitamos escucharnos, pensar juntas y juntos, con quienes piensan igual y diferente, es fundamental “la convivencia con los diferentes para que se pueda luchar mejor contra los antagónicos” (Paulo Freire. Pedagogía de la Esperanza, 1992).

Hay que ser conscientes de que no podemos cambiar tanto en poco tiempo, pero tampoco se nos puede olvidar que si hipotecamos nuestro futuro, nos negamos toda posibilidad de soñarnos de otra forma, nos negamos la posibilidad de la esperanza. Y esa posibilidad, todavía está en nuestras manos. 

Artículo elaborado para el proyecto “Una mirada a la construcción de acciones transformadoras: Vinculación de causas locales a causas globales y articulación de propuestas y alternativas basadas en la sostenibilidad de la vida”, con reflexiones extraídas del proyecto “Por un ODIO me entra, por otro… nos salimos”, ambos financiados por la AEXCID- Junta de Extremadura.

Sobre este blog
El Blog de Pueblos - Es una apuesta por la solidaridad que ofrece una mirada crítica sobre las diferentes realidades sociales, políticas, económicas y culturales del mundo.Queremos visibilizar la diversidad de colectivos y movimientos sociales del Estado Español y de otras partes del mundo, así como sus luchas, sobre todo en aquellos lugares y momentos históricos donde la voz y la palabra son negadas. Este Blog, impulsado por la asociación Paz con Dignidad, es un instrumento de comunicación para fortalecer e impulsar nexos entre organizaciones del Norte y del Sur que trabajan en procesos de transformación social.
Ver todas las entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Almería
Medio ambiente La demolición del Algarrobico será “este mismo año”
El Gobierno ha publicado en el BOE el proceso de expropiación de la parcela. La ministra de Hacienda asegura que el derribo será “con o sin la colaboración de la Junta de Andalucía”.
Tribuna
Transición Energética La transición energética se juega entre el dividendo y la ganancia
Mientras la transición energética se presenta como urgente, las decisiones clave siguen en manos del capital privado. Este artículo analiza sus límites y defiende la propiedad pública como condición para una transformación real y justa
#88475
29/4/2021 22:50

Análisis y reflexión. Propuestas para lo global y lo local. Para cada persona y para el colectivo. Auto pensarnos. Qué falta hace!

0
0
#88438
29/4/2021 11:52

Muchas gracias por este artículo. A la gente que sentimos los pueblos en el corazón, nos toca.

Un apunte: ¿no os habéis dado cuenta que para la ciudad "decrecimiento" y para el pueblo "municipalismo"?

¿Un planeta, dos alternativas?

Yo me quedo con el "Anarquismo Libre Libertario", pero en nuestras sociedades es muy difícil.

¿Por qué no, "comunismo libertario"? Si es la que más se acerca a España.

¡Nos vemos!

¡Hasta La Victoria! ¡Vivo!

5
0
Sobre este blog
El Blog de Pueblos - Es una apuesta por la solidaridad que ofrece una mirada crítica sobre las diferentes realidades sociales, políticas, económicas y culturales del mundo.Queremos visibilizar la diversidad de colectivos y movimientos sociales del Estado Español y de otras partes del mundo, así como sus luchas, sobre todo en aquellos lugares y momentos históricos donde la voz y la palabra son negadas. Este Blog, impulsado por la asociación Paz con Dignidad, es un instrumento de comunicación para fortalecer e impulsar nexos entre organizaciones del Norte y del Sur que trabajan en procesos de transformación social.
Ver todas las entradas
Migración
Migraciones Recortes, despidos y desamparo: la crisis en los centros de acogida gestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios y trabajadores vinculados a la ONG denuncian condiciones indignas, reducción de costes y falta de atención básica en los dispositivos gestionados por la entidad, que se financia con fondos públicos.
Salud mental
Salud mental Sanidad consigue que se apruebe el plan de salud mental que apuesta por la deprescripción de algunos fármacos
Ministerio y comunidades autónomas acuerdan el plan que incluye la disminución en el consumo de psicofármacos, un aumento en las plantillas y una mejora en las garantías de los derechos de las personas con sufrimiento psíquico.
Palestina
Palestina El asedio de Israel deja a la población de Gaza sin panaderías
Los ataques israelíes desde que el régimen de Tel Aviv rompió el alto el fuego se han cobrado ya más de mil doscientas víctimas. La situación de hambre es trágica en el territorio de Gaza.
Comunidad de Madrid
Los Molinos Archivada la investigación del incendio del coche de un activista y concejal: “Fue intimidación terrorista”
El sobreseimiento y archivo del caso no llegó a notificársele al activista, según Ecologistas en Acción, y este no pudo enterarse de la medida hasta pasados siete meses de la decisión judicial, cuando se personó en el juzgado.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad
Madrid
Especulación urbanística La Operación Chamartín encara su paso final: “Desde el punto de vista del diseño urbano, es una bestialidad”
Madrid Nuevo Norte es una realidad desde que el pasado diciembre Adif y RENFE traspasasen sus terrenos a la sociedad promotora y este marzo se aprobase el proyecto de urbanización del primer sector urbanístico.
Bilbao
Bilbao La Ertzaintza desaloja el gaztetxe Etxarri II en el barrio bilbaino de Rekalde
Noche de cargas policiales en Bilbao. Cinco personas fueron detenidas cuando trataban de evitar el desalojo del edificio, que se ha producido hoy a las 11h. A las 19h hay convocada una manifestación desde el parque de Amezola.
Argentina
Análisis Argentina vuelve a entrar en crisis: el nuevo rescate financiero del FMI
A pesar del brutal recorte realizado por el Gobierno de Javier Milei, Argentina ha vuelto a recurrir al FMI para hacer viable su plan económico ultraliberal. La crisis social y económica está servida.

Últimas

Formación El Salto
Formación Masculinidades neoliberales: afectos de odio, cultura bro y extrema derecha
Abiertas las inscripciones para esta nueva propuesta de formación online, que abordará la relación entre el fortalecimiento de las derechas, el avance de un neoliberalismo desbocado y la aparición de culturas de género cada vez más conservadoras.
Opinión
Tribuna Sobre las movilizaciones del 5 de abril contra el negocio de la vivienda y por salarios y pensiones dignas
VV.AA.
El 5 de abril salimos a la calle a favor de salarios y pensiones mínimas dignas, lo que servirá también para fortalecer el movimiento por la vivienda y generar nuevas condiciones para tejer alianzas.
Barcelona
Crímenes del franquismo La Fiscalía acepta una denuncia por torturas durante el franquismo por primera vez en la historia
Blanca Serra, militante catalanista y víctima de torturas en la comisaría de Via Laietana, será la primera persona en prestar declaración ante la Fiscalía de Memoria Democrática, más de dos años después de la aprobación de la nueva ley.
El Salto Radio
El Salto Radio Derechos o burocracia
Charlamos con Eva Belmonte, periodista y codirectora de Civio, en torno a la investigación que han realizado sobre las barreras que se encuentra la ciudadanía a la hora de relacionarse con las administraciones públicas.

Recomendadas

Literatura
Belén Gopegui “Cada vez va a ser más importante crear movimientos en defensa de espacios analógicos”
En su última novela, ‘Te siguen’, la escritora indaga en las implicaciones políticas del colapso de la privacidad y los tozudos márgenes de acción donde se sigue dando batalla a la impotencia.
Galicia
Vivienda ¿Por qué no nos atrevemos a hablar de rentismo popular? Cuando tu casero no es un fondo buitre
Activistas y especialistas abordan la incidencia y la responsabilidad de los pequeños propietarios en el problema de la vivienda en Galicia, donde es especialmente incidente, y en el resto del Estado.
En el margen
Laurent Leger-Adame “Fotografiar cuerpos negros es añadir narrativas que no están presentes en la fotografía mainstream”
Este fotógrafo nació en territorio de ultramar francés pero se crió en París y ha vivido y trabajado profesionalmente en Estados Unidos y Argentina. Actualmente reside en España, donde ha venido realizando diversos trabajos con la afrodiáspora.