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Paula Moreno (Sumar): “La disputa del tiempo es poderosa y además es pelear por la posibilidad del disfrute”

La economista es la secretaria técnica del grupo de Cuidados en Sumar, cierra la lista al Congreso por Salamanca y es una de las artífices de las propuestas del partido de Yolanda Díaz en dicha materia.
Paula Moreno economista - 1
Paula Moreno, economista y secretaria técnica del grupo de cuidados de Sumar Álvaro Minguito

@econocabreado.bsky.social

Coordinador de la sección de economía

21 jul 2023 07:00

No es la primera vez que se habla del desarrollo de los cuidados ni de la reducción de la jornada laboral. Pero nunca había entrado con tanta fuerza en el debate electoral ante unas elecciones generales. Desde Sumar han tomado la disputa por el concepto tiempo y por la redistribución del trabajo como unas de sus principales líneas políticas. Pero siempre con una perspectiva de género, con la intención de que esa redistribución se convierta en un mayor reparto de los trabajos reproductivos.

Paula Moreno es la secretaria técnica del grupo de Cuidados en Sumar, cierra la lista al Congreso por Salamanca y es una de las artífices de las propuestas del partido de Yolanda Díaz en cuanto a cuidados y políticas de género. Esta licenciada en Economía por la Universidad de Salamanca y máster en Género por la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Rey Juan Carlos lleva años trabajando en entidades del sector social en proyectos de mejora del empleo y mujeres.

Has sido parte de la creación del programa de sumar y de ese grupo de cuidados. ¿Qué crees que ha faltado en esta pasada legislatura en cuanto a cuidados o género? ¿Qué se ha quedado a medias y qué propone el nuevo programa de Sumar?
Creo que se han puesto en marcha algunas medidas que ya venían de la legislatura anterior y otras de esta legislatura. En esta ya se ha conseguido el permiso paternal y maternidad igualitario, que es la primera vez que ocurre. A partir de ahora podremos analizar y ver todos los problemas que tiene. Ahora mismo tú puedes trabajar y estar de permiso, alargas las semanas y sigues trabajando. O esto que ocurre de que las mujeres se van de permiso y de verdad dejan el teléfono del curro y ellos en cambio siguen haciendo cosas de curro. También vemos que tanto en los deciles de renta por arriba como los de más abajo no siempre se están cogiendo las semanas. Esto ya está en marcha y ahora nos toca analizarlo. La reversión en gran medida de los recortes en la dependencia también ha sido algo que se ha hecho. Se ha reducido mucho la lista de espera para un servicio.

Luego lo que creo que es fundamental y que es un cambio de paradigma es que, vista la masacre que ocurrió en las residencias, ahora hay un cuestionamiento claro. Tanto de cómo queremos envejecer, de cómo queremos cuidar o de cómo queremos que nos cuiden. Yo creo que, por un lado, hay la posibilidad de dignificar el trabajo que se hace en las residencias. Lo hemos visto con huelgas, lo hemos visto con mejoras de convenio a nivel estatal, hemos visto una sociedad civil muy enfadada con parte de la administración pública por no controlar dónde está yendo el dinero público vía conciertos y entidades privadas. Se ha hecho un análisis de quién está llevándose esos conciertos privados. Además, algo que me parece muy interesante es que hay un cuestionamiento de querer envejecer en casa.

Esa idea del Estado como un Estado cuidador ha venido para quedarse

¿Y crees que estos cuestionamientos se están dando de verdad en la sociedad? ¿O es una moda por la Covid que puede pasar? Es decir, ¿crees de verdad que la teoría de los cuidados, como un elemento transformador y de creación de empleo, se está desarrollando en España y en la sociedad española?
Tiene mucho que ver con que lo pones en el foco porque ocurre la Covid, sí. Pero creo que hay elementos que tienen que ver con desarrollo de políticas públicas  y que se pueden acabar dando. Y, de hecho, ya estaban ocurriendo en tanto que el capital ha visto que ahí había que meter el diente, porque podían obtener beneficio, y lo han metido. Es por ello que tenemos muchísimas residencias en Madrid y un número de plazas por demanda que se cubre y no tenemos ninguna residencia o ninguna posibilidad en las zonas periféricas o en las zonas de municipios pequeños que al capital no le interesa. Y yo creo que el hecho de que lo público se haga cargo de esto se va a quedar. Esa idea de un Estado que responde a algunas necesidades que hasta ahora da el sector privado, me parece que se va a quedar. Esa idea del Estado como un Estado cuidador ha venido para quedarse.

Una de las herramientas de los cuidados ha sido el PERTE de los cuidados desplegado por el Gobierno de coalición con los fondos europeos. ¿Crees que esta estrategia ha convertido a los cuidados en una línea estratégica de inversión?
Primero hay que hacer una crítica a los PERTE tal y como se han diseñado. Han sido mecanismos de transferencia de grandes cantidades de dinero público a grandes empresas. Por lo mismo que hablábamos antes, porque los mecanismos de otorgar los fondos y de generar los conciertos son una alianza público privada, cuando debería ser una alianza público social que velara o que fuera el faro de la teoría política y de cómo invertir el PERTE de los cuidados.

En Sumar queremos fomentar que sean entidades de economía social las que puedan cubrir necesidades de cuidados

Y entonces, ¿cómo ves tú ahora este PERTE? Imaginémonos que se repite el gobierno progresista de coalición y te toca a tí gestionar ese paquete de medidas. ¿Qué harías?
Trocear esos contratos para que lleguen a pequeñas empresas es fundamental. Ya que el PERTE es compartido entre cuidados y economía social. En Sumar queremos fomentar que sean entidades de economía social las que puedan cubrir necesidades de cuidados. Con estas necesidades nos referimos siempre a cuidados de niños y niñas de cero a tres años, de personas adultas mayores y de enfermos crónicos. No estamos pensando en una idea más totalizadora, de los cuidados a lo largo de toda nuestra vida. Pero sí que nos referimos a algo muy concreto y aterrizado a la educación, la sanidad y los servicios sociales.

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Paula Moreno posa para El Salto en el edificio Larra, en Madrid. Álvaro Minguito

Tu defiendes la necesidad de un sindicalismo de los cuidados. ¿Cómo planteáis desde Sumar ese sindicalismo? ¿Qué tipo de impulso y qué políticas se deben dar desde la administración pública para desarrollar ese sindicalismo?
Habría dos cosas. Por un lado, lo que tiene que ver con cómo las mujeres estamos incorporadas a los sindicatos. Por ejemplo, esto es bastante curioso, ya se sabe que las mujeres cuando estamos en las negociaciones colectivas preferimos negociar tiempo a negociar salarios. Esto quiere decir que en la pugna por los recursos las mujeres estamos mucho más preocupadas por la distribución de los tiempos, por la distribución de las jornadas, por tener los horarios con antelación, por cambiarnos a turnos de mañana si trabajamos de noche o de tarde. Por lo tanto, ahí hay como un primer elemento de cómo nos colocamos las mujeres en la negociación colectiva

Habría un segundo plano que tiene que ver con cómo se organizan las trabajadoras de servicios de cuidados públicos o dados por empresas. Ahí lo que vemos es que hay una gran movilización por parte de las mujeres, que se han conseguido muchas cosas vinculadas a convenios a colectivos y que la lucha es muy grande. Es grande por el lado de la equiparación de salarios, por una cuestión fundamental que tiene que ver con la salud laboral y el reconocimiento de enfermedades laborales sanitarias. No olvidemos que son mujeres que en muchas ocasiones van empastilladas a trabajar y en situaciones laborales muy malas. Cuidar desgasta muchísimo la salud. Hay un segundo elemento que tiene que ver con los turnos. Hay una gran parcialidad del trabajo vinculado al servicio de atención domiciliario. Mujeres que quieren trabajar una jornada completa pero su empresa solo les ofrece jornadas parciales, por ejemplo.

Y luego el tercer elemento, que es el más interesante, es ver qué pasa con las trabajadoras internas. ¿Qué pasa con las trabajadoras que están en casas? Las trabajadoras del hogar. ¿Quién es la patronal en este caso? Porque son un montón de familias de rentas altas o medias pagando salarios donde no hay ningún control, porque además cada vez hay menos mecanismos de intermediación de contratos entre las familias y las empleadas. Ellas parten de esta idea que Territorio Doméstico defiende mucho, la cuestión del biosindicalismo. Defienden que somos nosotras las que estamos poniendo el cuerpo y por lo tanto son nuestros cuerpos los que tienen que ser defendidos. Me parece una idea muy potente y a explorar todo lo que pueda venir desde ahí.

El tiempo nos da capacidad de pensar, la capacidad de disfrutar, la capacidad de decidir qué hacer con nuestra vida

La distribución del tiempo es algo que Sumar ha puesto en el debate político. Antes ya se hablaba en otros términos pero es verdad que ahora se ha puesto en el centro el término del tiempo. ¿Qué es lo que propone Sumar en esta distribución del tiempo?
Creo que la disputa del tiempo y de pelear por el concepto tiempo es muy poderosa, porque además es pelear por la posibilidad del disfrute. El tiempo nos da capacidad de pensar, la capacidad de disfrutar, la capacidad de decidir qué hacer con nuestra vida. Por lo tanto, me parece que hablar de tiempo y no tanto de redistribución de trabajos es más potente en sí mismo.

Aquí hay como dos elementos que son importantes. Uno es la propuesta de la reducción progresiva de la jornada laboral a las 32 horas. Nuestro programa defiende bajarlo a 37,5 el año que viene y 32 al final de la legislatura. De hecho 37,5 ya lo tienen muchos convenios y los funcionarios. Pero creo que la posibilidad de tener tiempo libre es fundamental. Por poder disfrutar de ese tiempo, pero también hay otro elemento que me parece clave: insistir en que los hombres se incorporen a los cuidados. Aquí tenemos un problema muy gordo, que el tiempo libre también es un privilegio masculino.

La distribución del trabajo reproductivo.
Eso es. Cuando vemos las encuestas del tiempo observamos que existe una enorme diferencia entre el tiempo que emplean las mujeres y los hombres. Pero además hay cosas que las encuestas no miden. Una mujer puede decir que ve la televisión una hora al día, pero si lo que ha hecho es ver Frozen por novena vez con su hija no es lo mismo que ver una serie que a ti te apetece. Aprovechar los tiempos, algo en lo que las mujeres somos bastante expertas, es una conquista. Aprovechar que tu criatura va a un deporte para ir tú media hora a pilates. Ese aprovechamiento del tiempo es una conquista. Luego también está este factor del que siempre se nos acusa a la izquierda de que siempre hacemos experimentos sociales y al final puede salir alguien que no quiere que nadie le diga a ella cómo vivir su vida.

Acusaciones de paternalismo desde el Estado y lo público.
Eso es. Y es arriesgado pero me parece que es muy interesante tratar de vincular las medidas que tengan que ver con que los hombres se vayan incorporando progresivamente a los cuidados con una reducción de tiempo.

¿Cómo puede un gobierno impulsar esa reorganización del sistema de los cuidados sin caer en ese paternalismo?
Creo que hay que insistir en la posibilidad que tiene que ver con lo maravilloso que puede ser cuidar a determinadas criaturas, fundamentalmente porque es mucho más gustoso.

O sea, algo más cultural que legislativo.
Si, pero ahí también tienen mucho que hacer las empresas. Tienen un papel importante que cumplir en esta legislatura. Otro de los grandes logros que se ha conseguido es que los planes de igualdad se elevan a categoría de convenio colectivo. Si se consigue que se fomente que los hombres se acojan a reducciones laborales por cuidados o excedencias en periodos vacacionales para poder apañar el calendario escolar con el laboral, se genera una modificación de la vida, en el sentido de que reforzamos otro tipo de roles, de estereotipos o esto que ahora llamamos paternidades positivas o distintas.

Si se repite Gobierno progresista, tiene que haber un consenso claro de blindaje presupuestario con los cuidados

¿Cómo puede encajar todo esto con las nuevas reglas fiscales europeas? Porque cuando llegan los recortes, lo último en llegar suele ser lo primero en ser eliminado. Y temo que, si se empieza a aplicar de nuevo la austeridad, estas medidas puedan ser el primer blanco. Sobre todo si acaba gobernando la derecha.
Si se repite Gobierno progresista, tiene que haber un consenso claro de blindaje presupuestario con los cuidados. Eso pasa por determinados elementos de la política pública, como es el Plan Concilia, que recoge escuelas infantiles, que recoge servicios domiciliarios, que recoge la posibilidad de tener unas horas en las que alguien venga a tu casa para mirar a tu criatura y que tú puedas salir a hacer recados, estudiar o lo que sea. De la Ley de dependencia y todo lo que tiene que ver con las competencias de las comunidades autónomas, como el servicio de atención domiciliaria o servicios sociales vinculados a dependencia, tiene que haber un blindaje pesupuestario. Igual que ya no cuestionamos que la sanidad tiene que estar blindada, que la educación pública tiene que estar blindada, creo que en los cuidados tenemos que llegar también a un consenso. Si nos fuéramos a un escenario de recesión y de austeridad creo que tiene que haber elementos de desarrollo de políticas públicas que están ya encima de la mesa y ya están diseñadas.

¿Y si gobierna PP y Vox? ¿Qué crees que puede pasar con estas políticas?
Volveremos a una situación de partida muy mala. O sea, creo que volvemos a una situación donde la esquilmación de recursos públicos seguirá estando. Quiero decir que las grandes contratas de desarrollo de atención domiciliaria o de las residencias se van a seguir dando a los grandes capitales y a los grandes fondos de inversión especulativos que se los están llevando ahora mismo. Eso no va a cambiar porque es un entramado que gana con muchísimo dinero con esto. Los márgenes de beneficios y las mordidas que les dan al dinero público son muy altas. Pero es que además son servicios que se llevan mucho dinero pero con muy pocos resultados, como el servicio de teleasistencia. Un servicio que cuesta mucho dinero y consiste en un medallón que les cuelgan para que timbren si les pasa algo. Porque no hay presupuesto para hacerles un verdadero seguimiento de su medicación o un seguimiento emocional. Por lo tanto creo que vamos hacia un escenario complicado. Pero vaya, no solo en cuestión de cuidados, sino en sanidad, educación, etc.

Me has contestado desde un punto de vista de presupuestos, externalizaciones, etc. Pero también quería plantearte si no crees que pueda haber una ola reaccionaria antes los cuidados de la misma forma que lo hay con el feminismo. Porque, al fin y al cabo, esto de los cuidados, entendidos de esta manera, también va un poco en contra de la familia tradicional que defiende la extrema derecha. O sea, defienden que para qué gastar dinero en políticas para cuidar a los abuelos, para eso está la mujer. ¿Crees que habrá esta ola reaccionaria ante las políticas de cuidados desplegadas hasta ahora?
Las hay ya, claramente. Toda esa ola reaccionaria existe. Hay toda esta cuestión también de quién se tiene que encargar de los hijos y quién se encarga del abuelo. A lo que se suma ese argumento de “que nadie me diga a mí cómo tengo que hacerlo”.

Es decir, si sale un Gobierno de extrema derecha, tú crees que podría haber un ataque de estas fuerzas políticas desde un punto de vista cultural, más allá del económico y neoliberal.
Lo que hemos visto y lo que vemos es que, claramente, en momentos de crisis económica el número de mujeres inactivas, que se retiran del mercado laboral, se incrementa. Y todo eso tiene que ver con una ola reaccionaria donde son ellas las que asumen la totalidad del trabajo reproductivo y el trabajo de cuidados. Y eso refuerza todos los indicadores de brechas, de malestar y de roles de género más brutales. 

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