Opinión
La liberación según Margaret Thatcher

El debate sobre el velo no es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.
Tres feministas musulmanas.
Tres feministas musulmanas en la manifestación de Soria del 8 de marzo de 2018. Daniel Rodríguez

Voy a empezar quitando un tema de encima de la mesa: para la gente que entrará a los comentarios de este artículo, o a mis redes, para mandarme a leer a Nawal as Sadawi como si fuese un castigo o una plaga de langostas, aclaro que la he leído, que incluso la conocí personalmente, y que discrepo con su análisis de las cuestiones del cuerpo porque, además de decir que el velo es patriarcal, también dice que los tacones son una forma de esclavitud y que el velo posmoderno es el maquillaje. Y yo, que ni uso hiyab ni tacones ni maquillaje, creo que el patriarcado no está en las cosas sino en su ejercicio, en el método y el contexto, y que analizar los objetos como si fuesen buenos o malos es un callejón sin salida: resultón pero sin salida.

Este, en cualquier caso, no es artículo sobre el velo sino sobre la intervención del Estado en el cuerpo de las mujeres.

El debate sobre el velo corresponde a quien lo vive y solo a ellas: las musulmanas de práctica, de contexto, de herencia. Lo contrario, por mucho que lo hagamos las mujeres, es patriarcal en su estructura

El debate en Europa sobre el hiyab está construido sobre trampas discursivas. Para las que pensamos que el patriarcado se sustenta en la universalidad —el pater de la palabra es dios, el Estado y el padre, ese triunvirato, decidiendo en función de su propio y único criterio sobre la vida de los y las demás—, el debate sobre el velo corresponde a quien lo vive y solo a ellas: las musulmanas de práctica, de contexto, de herencia. Lo contrario, por mucho que lo hagamos las mujeres, es patriarcal en su estructura.

Ante los artículos de mujeres musulmanas a favor o en contra del velo nos corresponde leer, escuchar, agradecer que compartan su pensamiento con nosotras, aprender. Sé que muchas feministas saltarán aquí: ¿cómo que no tengo derecho a opinar? Seguramente este es el abismo más infranqueable entre dos maneras de entender la liberación: considerar que un cuerpo liberado es un cuerpo que hace lo que yo personalmente creo correcto, un cuerpo que me obedece porque mi opinión vale más y vale para todo el mundo, o considerar que todes vivimos en condiciones de posibilidad y que nuestro trabajo es, si acaso, ampliar esas posibilidades para que nuestras elecciones, las de cada cual, tengan un catálogo lo más amplio posible.

El debate sobre el hiyab, sea como fuere, viene con otra trampa en forma de falacia de correlación y que consiste en presentar dos ideas como necesariamente ligadas cuando lo tramposo es, justamente, esa correlación. En este caso, se plantea el rechazo al velo y su prohibición como correlativas, como si fuesen una sola cosa, cuando en verdad son dos temas bien diferentes. Y, por la misma lógica, se entiende el rechazo a la prohibición como un apoyo al velo cuando, de nuevo, son dos cosas distintas. Shirin Ebadi, Fatema Mernissi o Mona Eltahawy, por citar algunos nombres, se han posicionado contra el velo, contra las políticas de los Estados obligándolo y también contra las políticas de Estado prohibiéndolo.

El deseo de legislarlo se sustenta en una muy arraigada concepción de que el velo es patriarcal per se, que es violencia machista. Y ahí se entra en una discusión acalorada y apasionada sobre la defensa de las mujeres en contra de ellas mismas, defenderlas castigándolas. Esta postura se fundamenta en la ignorancia respecto a la genealogía de las políticas contra el hiyab en Europa, que tienen sus raíces contemporáneas en la colonización europea del norte de África y de Oriente Medio. En Argelia, el ejército francés organizaba amplias campañas para obligar a las mujeres a sacarse el velo, porque el cuerpo de las mujeres, su conquista, forma parte de las conquistas territoriales como forman parte de ello las violaciones en contexto de guerra. Esa es la genealogía que heredamos las feministas blancas europeas y esa es la historia de la que debemos hacernos cargo. Otra cosa que solo se puede explicar a través de los mecanismos del racismo es la ira contra las mujeres musulmanas con hiyab que son consideradas, al mismo tiempo, como víctimas de ese mismo hiyab. Incluso si ese fuera el caso, ¿qué sentido tendría castigar a la persona que sufre violencia? Cuando estamos hablando de adolescentes en los colegios, niñas de 12, 13 y 14 años que son expulsadas de clase por llevar velo ¿esa expulsión las estaría favoreciendo? Cuando la edad escolar obligatoria son los 16, ¿qué pasa después con esas chavalas si realmente están en situación de violencia? ¿Las mujeres violentadas no tienen derecho a estudiar? ¿Se castiga con esto al supuesto padre maltratador, o al dios maltratador, o se está castigando a la niña?

Francia lleva 150 años de guerra contra las mujeres con velo, pero no hay estadísticas que demuestren que las expulsiones de las escuelas, que han sido muchas, hayan reducido la violencia machista

Francia lleva 150 años de guerra contra las mujeres con velo, pero no hay estadísticas que demuestren que las expulsiones de las escuelas, que han sido muchas, hayan reducido la violencia machista. ¿Se está estudiando el fracaso escolar de las chavalas que se ven envueltas en esos follones? ¿Qué supone para una adolescente ser expulsada del colegio a mitad del curso, como ha sucedido en España en numerosas ocasiones? Me sorprende, la verdad, no ver más voces alzándose: esto no es opinar sobre el velo, es decir alto y claro que castigar a las musulmanas en nombre de los derechos del resto de las mujeres no nos hace más libres, que no en nuestro nombre. Es lo que llamé purplewashing hace años, cuando aún pensaba que decir las cosas en inglés las hacía más comprensibles y no menos.

En el feminismo blanco, sin duda, tenemos un problema especialmente grave y desesperante de supremacismo. Es el feminismo del mandar, el feminismo que quiere sustituir el patriarcado por una panda de mujeres haciendo de señores, unas Margaret Thatcher, como si eso cambiase algo fundamental y no solo contingente. ¿No todo el feminismo blanco es así? No, amigas, no todo, pero no vamos a hacer aquí un #notall con el panorama desolador que tenemos. Desgraciadamente, sin embargo, la cuestión de la islamofobia traspasa la blanquitud e incluso en contextos donde está muy elaborada la cuestión del racismo, la islamofobia encuentra sus grietas pues forma parte del racismo pero tiene sus propias lógicas. Una de ellas es creer que el Islam es una especie de ideología, y que quien la “escoge” tiene que asumir las consecuencias, mientras que el racismo y la racialización son cuestiones estructurales que no dependen de la voluntad de la persona. Es una hipótesis. Curiosamente esa idea del Islam es islamófoba en sí misma.

Laicas son las escuelas, no las personas

Ligada con esto está la cuestión de la laicidad, algo que nos carcome el entendimiento en los movimientos sociales de izquierdas de todo tipo. Pero de nuevo hay una confusión: laico tiene que ser el Estado y sus instituciones, no sus ciudadanos; laica tiene que ser la escuela, no las personas que la integran. Precisamente lo que hace la laicidad es garantizar que nadie impone su religión a los y las demás, una imposición que no sucede con el simple ejercicio de la propia identidad.

La escuela y el Estado están lejos de ser laicos pero estamos gastando las energías en discutir si las alumnas musulmanas tienen derecho a ser ellas mismas y recibir educación reglada o tienen que escoger entre los estudios y la propia identidad, nada menos

Paradójicamente, si es la laicidad la que impone su ser laico al alumnado, la laicidad está ejerciendo de religión, otra Margaret Tatcher. La escuela y el Estado están lejos de ser laicos pero estamos gastando las energías en discutir si las alumnas musulmanas tienen derecho a ser ellas mismas y recibir educación reglada o tienen que escoger entre los estudios y la propia identidad, nada menos. Si de verdad nos preocupan tanto las musulmanas como se podría deducir del volumen de este debate, debería preocuparnos más la islamofobia y menos su ropa.

Este no es un artículo sobre el velo. Porque el debate sobre el velo tampoco es un debate sobre el velo sino un ejercicio de poder, un abuso del mismo, una demostración de quién manda aquí, de quién tiene derecho a opinar sobre todo y quién no tiene derecho a hablar.

Tuve la suerte de coincidir hace unos meses con Suhaiymah Manzoor-Khan: sus trabajos, en multitud de formatos, son de una clarividencia emocionante. En ellos afirma que la islamofobia no es una fobia sino una forma de gobierno y elabora todo un pensamiento relativo a la ininteligibilidad y las posibilidades (epistémicas) que se abren tanto al ser vista como al no ser vista. Manzoor-Khan decía en aquella ocasión que la islamofobia también interviene y persigue su propia relación personal e íntima con lo divino. Y eso no me parece poca cosa tampoco. Aunque yo, personalmente, ni lleve tacones, ni crea en dios.

Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Opinión
Pacifismo ¿Cómo sería un kit de supervivencia de noviolencia alternativo al de la UE?
La paz no es el objetivo, es el método de trabajo en los conflictos internacionales, la paz es la esencia de la ética como lo explica el paradigma de cooperación-noviolencia
Opinión
Opinión IA: la nueva estética del fascismo
Es vergonzoso, destructivo y parece una mierda: el arte generado por IA es la forma estética perfecta para la extrema derecha.
Teatro
Teatro ‘1936’: unha ferida aberta sobre o escenario
A nova produción dirixida por Andrés Lima converte a Guerra Civil en materia escénica, abrindo un espazo de reflexión crítica sobre as súas pegadas no presente.
Anonimo234
18/3/2025 16:14

Yo creo que las mujeres deben ser libres de hacer con sus cuerpos lo que quiera y cuando quieran, sin embargo, eso no significa que el crea que una mujer que lleva hiyab para agradar a una religión/cultura que les exige a ellas estar sometidas a ellos pueda llegar a ser feminista, de igual modo que tampoco creo que ese derecho tenga que ejercerse en la escuelas. A mí juicio, las escuelas (no las universidades), son lugares donde las personas deben empezar a descubrir quiénes son, y para ello, el espacio debe de ser mas aséptico y sin interferencias posible. Una niña que crece en una familia donde la madre se encuentra supeditada al padre, qué educación esta recibiendo cuando se enfrente a los chicos? No creo que estarse unas horas en la escuela sin el hiyab le suponga un problema real, más allá de que desee salirse con las suyas como buena adolescente.

0
0
Rafa
10/3/2025 21:00

Pues ya puestos en la escuela PÚBLICA además quitaría cualquier simbología católica como crucifijos. Por otro lado también prohibiría las alusiones a las celebraciones católicas como la semana santa....es decir, la escuela PÚBLICA ha de ser absolutamente laica en todos los aspectos y referido a TODAS las religiones incluyendo los símbolos, vestimentas y celebraciones religiosas. Todo eso que se haga FUERA del la escuela PÚBLICA.

1
0
Antonino
6/3/2025 18:31

Se empieza aceptando, el hiyab, quizá eel burka, luego desaparece el cerdo del menú escolar, la piscina municipal pasa a ser de uso alterno entre hombres y mujeres. A mi mujer sólo le debe atender una doctora, no un doctor......
En Francia, que nos llevan décadas de adelanto, la autocensura en estos temas se ha impuesto para no ser asesinado como los de Charlie Hebdo o aquél profesor de secundaria fué decapitado por proponer en clase un debate sobre el profeta....
En Quebec, hace unos 15 años, la comunidad islámica propuso al Parlamento autónomo legislar se por la Sharia. Aún se lo pensaron, para terminar negándoles ese despropósito. Así es como funcionamos los grupos humanos, en cuánto creemos tenemos el poder suficiente, porque somos más, o tenemos más armas, etc, intentamos aplicar nuestros pareceres.

1
1
Antonino
6/3/2025 17:06

Feminista musulmana, es un oxímoron. Mayor incluso que feminista católica. Recuerdo una entrevista en El país a unas supuestas feministas de éstas, que no le estrechar on la mano al foto periodista por ser hombre.....
Me hace gracia que la gente de izquierda critica a la Iglesia Católica por sus abundantes vergüenzas, misoginia incluíida, acepte un símbolo islámico como el hiyab, cuyo significado no es otro que la sumisión de la mujer hacia el hombre. A mí, por un lado me da lo mismo, me la sopla, soy ya mayor y no voy a ver el desastre climático, las guerras por venir y la extensión del islam por Europa, pero, por otro, me jode la enorme estupidez avanza ante nuestras narices con estos temas. Todavía sin librarnos de la Iglesia católica, vamos aceptando los privilegios de otro credo más atrasado.
Ah, y eso de que lo llevan porque quieren se explica en la inmensa mayoría de los casos desde el Síndrome de Estocolmo.

1
1
anadaviesrodriguez
6/3/2025 14:16

Tan fácil como no meter las narices donde no nos llaman: la decisión de llevar velo o no corresponde a las mujeres; incluso la decisión de si quieren aceptar el velo como imposición. Cada uno tiene su modo de meterle mano a la vida, y de liberaciones forzosas de los blancos, en este caso, de las blancas, porque son más listas. más liberadas y más demócratas, estamos hasta ahí mismo.

1
0
Sirianta
Sirianta
6/3/2025 13:36

Pues entré al artículo pensando que acabaría criticándolo, pero no. Comparto ampliamente la tesis defendida y veo esencial diferenciar entre el debate sobre el velo (prenda que desprecio sin ambages) y el debate sobre la obligatoriedad/prohibición del mismo (posturas que desprecio de igual modo).
Prefiero que una niña esté en la escuela, con velo o sin velo. Sin entrar a debatir sobre los muchos y enormes peros que se le pueden poner a nuestros sistemas educativos, claro está.

2
0
Fútbol
Fútbol y política Las gradas de todo el mundo enseñan la tarjeta roja a Israel
La campaña ‘Show Israel the red card’ suma más de 170 acciones desde que, en febrero, el grupo ultra del Celtic de Glasgow hizo un llamamiento al mundo del fútbol para exigir que la FIFA cumpla sus estatutos y suspenda a Israel de sus competiciones.
Pensamiento
Fabian Scheidler “El progreso tecnológico se utiliza para aumentar la riqueza de unos pocos. No sirve a nadie más”
El autor de 'El fin de la megamáquina. Historia de una civilización en vías de colapso' ha desarrollado la metáfora del capitalismo como una máquina destructora y reivindica que hay oportunidades para el cambio.
Opinión
Opinión ¿Justicia o persecución? La ultraderecha y el arte de ganar perdiendo
La derrota de Le Pen y la ultraderecha francesa tiene que ser social, en las calles, centros de trabajo y ciudades de Francia, una derrota política que tenga una sentencia electoral.
Opinión
Pacifismo ¿Cómo sería un kit de supervivencia de noviolencia alternativo al de la UE?
La paz no es el objetivo, es el método de trabajo en los conflictos internacionales, la paz es la esencia de la ética como lo explica el paradigma de cooperación-noviolencia
La vida y ya
La vida y ya Fotos en sepia
Las dos mujeres de más edad narran eligiendo las palabras con dedicación, porque saben de la importancia de la memoria, de mantenerla.
LGTBIAQ+
Asexualidad Cinco vivencias asexuales para entender la orientación más invisible de la sociedad
Un grupo de personas asexuales hemos decidido redactar este escrito, donde contamos nuestras vivencias, nuestros anhelos o nuestros sentimientos, en el Día de la Visibilidad Asexual.
Opinión
Opinión IA: la nueva estética del fascismo
Es vergonzoso, destructivo y parece una mierda: el arte generado por IA es la forma estética perfecta para la extrema derecha.
Fotografía
Fotografía ‘Sin Identificar’: poniendo nombre a los rostros de la Guerra Civil
‘Sin Identificar’ es un proyecto impulsado por la Biblioteca Nacional de España que aprovecha la inteligencia colectiva para identificar y contextualizar las fotografías de su archivo sobre la Guerra Civil Española, en concreto ocho cajas.

Últimas

Formación El Salto
Formación Masculinidades neoliberales: afectos de odio, cultura bro y extrema derecha
Abiertas las inscripciones para esta nueva propuesta de formación online, que abordará la relación entre el fortalecimiento de las derechas, el avance de un neoliberalismo desbocado y la aparición de culturas de género cada vez más conservadoras.
Economía social y solidaria
ESS Los colectivos migrantes y racializados están construyendo su propio espacio en la Economía Social y Solidaria
A pesar de que se ha avanzado mucho, según los datos existentes, solo un 7% de las personas trabajadoras en la economía solidaria son migrantes o racializadas mientras representan más de un 20% de la población.
Más noticias
Okupación
Desalojo Miles de personas piden “encender la lucha” por los gaztetxes tras el desalojo de Etxarri
Denunciaron que la Ertzaintza hirió a varios manifestantes y uno de ellos tuvo que ser operado de urgencia por un balazo de foam. Señalaron la alianza entre Ayuntamiento de Bilbao y Amenabar.
Teatro
Teatro ‘1936’: una herida abierta sobre el escenario
La nueva producción dirigida por Andrés Lima convierte la Guerra Civil en materia escénica, abriendo un espacio de reflexión crítica sobre sus huellas en el presente.

Recomendadas

Fronteras
Fronteras 24 horas en un albergue de Tijuana: “Que no se olviden de nosotros”
Unos 80 migrantes siguen con preocupación la política de cerrojazo y militarización de la frontera de Donald Trump desde sus casas de nylon.
Literatura
Iban Zaldua “El mercado no llega a todos los rincones. Entonces, bueno, hay que introducir la fantasía”
En el cómic ‘Botere handi batek’ trata lo cotidiano mediante elementos irónicos, como los superhéroes y los seres superpoderosos, que nos conectan con la realidad histórica del conflicto vasco.
Migración
Migraciones Recortes, despidos y desamparo: la crisis en los centros de acogida gestionados por Rescate Internacional
Usuarios, voluntarios y trabajadores vinculados a la ONG denuncian condiciones indignas, reducción de costes y falta de atención básica en los dispositivos gestionados por la entidad, que se financia con fondos públicos.
Andalucía
Derecho a la vivienda Andalucía se une a la movilización del 5 de abril con el precio de la vivienda en su máximo histórico
Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y Almería se unen a la manifestación estatal contra el negocio de la vivienda mientras el precio del alquiler en Andalucía alcanza sus máximos históricos y se ejecutan 157 desahucios mensuales en la comunidad