El patrimonio de la Corona desde la Edad Media hasta la Transición

Analizamos la evolución del patrimonio de la Corona española

R$Y
Doctor en Historia. Profesor de Secundaria. Grupo Federal PSOE Memoria Histórica. Scto. Educación y Cultura PSOE-M Chamartin

publicado
2018-01-10 09:00:00

La cuestión del patrimonio de la Corona es un asunto importante en la Historia de España por su dimensión económica, pero también cultural. No es una cuestión fácil de determinar, ya que las fronteras entre el patrimonio personal de cada monarca, el de la Corona y el correspondiente al Estado han sido muy borrosas y cambiantes, en función de varios factores, incidiendo, sobre todo, la distinta concepción sobre el Estado en sí, desde la situación patrimonialista, hasta la consolidación del Estado como un ente distinto. En este artículo no vamos a estudiar la aportación del Estado, en sus distintas etapas, a la Corona, sino de lo que ha ocurrido con el patrimonio de la misma a lo largo de la Historia.

Las Coronas de la Europa occidental desde la Edad Media podían tener como modelo el sistema romano imperial, como en tantas otras cuestiones, como hicieron sobre la concepción del origen de su poder, para intentar establecer los límites entre los distintos patrimonios. En el Alto Imperio se delimitaba muy claramente lo que pertenecía al erario, al fisco imperial y a la res privata del emperador. Pero la situación complicando con el tiempo, con una clara confusión entre los patrimonios asociados al cargo imperial y los privados o particulares. En tiempos de los visigodos tampoco estaban muy nítidos los límites, aunque en el siglo VII se planteó la distinción entre la hacienda del Estado y el patrimonio real, en los momentos en los que se buscaba estabilizar el reino de Toledo, muy complejo, especialmente por la existencia de una Monarquía electiva, que generaba una intensa inestabilidad política.

En la Alta Edad Media y en Castilla, el patrimonio real se componía de dos tipos de bienes. Unos eran pertenecientes a la vinculación aneja a la Corona, y otros adquiridos por los reyes de sus parientes antes o después de entrar a reinar. En la Corona de Aragón, por su parte, procedían de las contribuciones y derechos feudales que se aplicaban para el sostenimiento de la Casa Real, de forma relativamente parecida en cada reino que fueron componiendo esta especie de Confederación, aunque, al parecer, el patrimonio procedente de Valencia era de mayor consideración. La concepción pactista en la Corona de Aragón favoreció más el control del patrimonio real frente a lo que ocurría en Castilla donde los monarcas siempre gozaron de mucho más poder y fueron menos controlados por el ordenamiento jurídico y por las Cortes.

La Baja Edad Media fue una época en la que los patrimonios reales disminuyeron considerablemente, especialmente en Castilla, cuando los Trastámara hicieron muchas donaciones a la nobleza, especialmente con Enrique II, para asegurar su acceso y mantenimiento en el trono, las famosas “mercedes enriqueñas”. Los Reyes Católicos frenaron este proceso después de vencer en la última guerra civil castellana, pero el problema se reprodujo con los Austrias, ya que sus insaciables y continuas necesidades económicas debidas a las guerras europeas por sus intereses dinásticos les hicieron consumir gran parte del patrimonio real, enajenándolo o concediéndolo para recompensar servicios. El patrimonio real que procedía de la Corona de Aragón sufrió menos esta merma debido a las dificultades para disponer libremente de él por parte de la Corona, ya que el pactismo siguió en vigor hasta la llegada de los Borbones, y las respectivas Cortes de cada territorio eran muy celosas en esta materia, como en todas las cuestiones relativas a las relaciones con la Monarquía.

Un aspecto importante en relación con el patrimonio real en tiempos de los Austrias fue la creación de la Junta de Obras y Bosques en 1545 a instancias del entonces príncipe Felipe, para el régimen, gobierno y cuidado de los palacios, alcázares y bosques reales, además de para tratar de la construcción de edificios nuevos, de las obras y reparaciones que hubiera que hacer, y para la conservación de los jardines y de la caza, un recurso muy querido de todos los monarcas. Dependía directamente del rey y tenía suprema jurisdicción en materia de gobierno, justicia y gracia en todo lo relativo al patrimonio regio.

Los Borbones heredaron un menguado patrimonio que, además, generaba más gastos que ingresos. La Junta de Obras y Bosques fue suprimida en 1768, pasando sus funciones a depender de una Secretaría de Estado.

La Edad Contemporánea nació para esta determinada cuestión con el Estatuto de Bayona de 1808. En esta especie de Carta Otorgada se estableció una clara distinción entre el patrimonio real y el del Estado. El primero quedaría reducido a los palacios y sitios reales, así como a los bosques anejos. Este principio pasaría a la España liberal, intentándose establecer la diferencia entre uno y el otro. A partir de 1842 se elaboraron diversos proyectos para suprimir el patrimonio real, generando un intenso debate político y jurídico. En este sentido, destacó la intensa polémica generada en el año 1865. El gobierno decidió afrontar la endémica crisis presupuestaria enajenando parte del patrimonio real. El 75% de mismo pasaría para enjugar la deuda, y el 25% quedaría en manos de la Corona, en ese momento ocupada por Isabel II. Esta medida fue presentada por Narváez como un gesto de intensa generosidad por parte de la reina. Pero no toda la opinión pública lo interpretó así. Desde la prensa, Emilio Castelar creyó que, en realidad, era un robo ese cuarto con el que se quedaba la reina, ya que el patrimonio real era de la nación. Castelar fue castigado aprovechando esta crítica, ya que era un profesor comprometido dentro del juego de poder entre reaccionarios y librepensadores en la Universidad, siendo desposeído de su cátedra, provocando que los alumnos se manifestarán en la Puerta del Sol, siendo duramente represaliados en la conocida Noche de San Daniel del 10 de abril de ese año.

Con el Sexenio Democrático, en 1869, se aprobó otra ley sobre el patrimonio real, y con la Restauración canovista en 1876 salió otra disposición.

En tiempos de la Segunda República, la Real Casa y Patrimonio de la Corona de España desapareció. Las propiedades pasaron al Patrimonio de la República, según una ley de marzo de 1932. En tiempos de la dictadura franquista pasó a ser Patrimonio Nacional por una ley de marzo de 1940. La democracia cambió esta ley por otra de junio de 1982. El Patrimonio Nacional gestiona las residencias reales (palacios y sitios reales), bosques, jardines, parques, y algunos conventos y monasterios que fueron de Patronato regio. Depende del Ministerio de la Presidencia.

Texto: Eduardo Montagut

0 Comentarios
Periodismo alternativo, opinión política y concienciación social.

Destacadas

Alemania
Rebelión interna en el SPD alemán por el acuerdo con Merkel
Schulz trata de vender su acuerdo con Merkel de cara al congreso socialdemócrata del domingo como alternativa a la derechización en Alemania.
Alquiler
San Francisco elimina miles de usuarios y ofertas de Airbnb

La plataforma de alquiler de pisos turísticos más famosa del mundo se enfrenta, en la ciudad donde se fundó, a una legislación que podría modificar por completo su modelo de negocio y expansión actual.

Migración
“No hemos encontrado el cuerpo de mi cuñado pero gracias a Helena Maleno estamos en paz”

Maïsa murió ahogado en el Mediterráneo en mayo de 2017, intentando llegar a la costa del Estado español. Aunque nunca se pudo encontrar su cuerpo, su familia pudo conocer cómo perdió la vida gracias al trabajo de Helena Maleno, actualmente investigada por tráfico de personas.

Región de Murcia
Agua para todos: historia de la campaña que explica por qué en Murcia siempre gana el PP
El Partido Popular diseñó una exitosa campaña política e institucional para reivindicar la política de trasvases entre cuencas y así asentar el modelo de desarrollismo agrícola que le brindaría en las siguientes décadas las mayorías absolutas más amplias del país

Últimas

Migración
Ahora sí, ¡bienvenidos a Madrid!
1

Seis chavales que estuvieron presos en Archidona fueron dejados en las inmediaciones de la Estación de Atocha este fin de semana con lo puesto. Una llamada desde las redes de Málaga empieza a mover algo. El Telegram explota y empiezan a llegar alternativas. 

Cárceles
Cárcel y explotación laboral

El Estado español ha ido introduciendo en su discurso justificativo algunos de los valores inherentes a una nación democrática que reconoce el derecho al trabajo en las cárceles, pero no garantiza la igualdad de todas las personas en el acceso y en la remuneración de una labor profesional.

Migración
Europa: cero en solidaridad
Si quieres solicitar asilo en Europa, tienes un problema. Solo Líbano, un país menor que la Región de Murcia, acoge el doble de refugiados que toda la UE. Los gobiernos que firmaron el plan de reubicación de refugiados no han llegado al 13% del mínimo fijado: 160.000 personas demandantes de asilo desde Grecia.
Literatura
Emilio Losada: “No me identifico con ninguna bandera. El día que lo haga, sacrifíquenme”

Con su última novela, Aviones de fuego, Emilio Losada rinde homenaje a la Barcelona de los 70, una ciudad mestiza y underground ya desaparecida.

Maternidad
Parir hoy
1
Muchas mujeres quieren lugares donde se respete al máximo la fisiología del parto, con el mínimo de intervenciones médicas necesarias y con un acompañamiento profesional seguro y respetuoso.