Filosofía
La lenta cancelación del futuro (I). De Buck-Morss a Jameson

¿Por qué esta utopía de masas que fue el sueño del siglo veinte hoy nos parece una quimera desmesurada rayana en el totalitarismo y la catástrofe?
Palacio de los Soviets
Imagen del proyectado pero nunca construido Palacio de los Soviets.
Profesor de Filosofía de la UCM y autor del recientemente aparecido 'Transición Nietzsche' (Pre-Textos, 2020)
2 feb 2021 10:02

1

Estamos en 1933. ¿Qué tiene que ver una estatua gigantesca de Lenin sobre el Palacio de los Soviets con el enorme King Kong, que aparece luchando en la escena final de su primera película para el gran público? King Kong fue un espectáculo cinematográfico de masas acerca de una bestia capturada, “un rey y un dios en su propio mundo” en conflicto con la civilización urbana industrial. Como destaca Susan Buck-Morss en su extraordinario Mundo soñado y catástrofe. La desaparición de la utopía de masas en el Este y el Oeste (La Balsa de la Medusa, 2004), el proyecto del Palacio de los Soviets era un símbolo orgulloso de la arquitectura proletaria basado en una imagen que había circulado mucho a nivel internacional durante los años treinta. King Kong, con David Selznick como productor, se convirtió en el primer clásico del cine de proporciones monstruosas, un “milagro mastodóntico de la industria del cine”. El Palacio de los Soviets era, por su parte, un edificio monstruoso, con un aforo planificado para el salón del gran congreso de 21.000 asientos, y la estatua de Lenin, que, cual Goliat, se describía como un “asalto a los cielos”. ¿Por qué estas dos imágenes estéticamente tan similares se contraponen, sin embargo, para nuestro sentido común actual? ¿Por qué estas fantasmagorías seductoras en el siglo pasado fueron sueños colectivos de masas parecidos que hoy se interpretan como diferentes? La respuesta que brinda Buck-Morss es la cancelación del futuro. El Palacio de los Soviets se ha convertido en un icono de la monumentalidad totalitaria estalinista y King Kong es la forma kitsch de todo un género de películas de ciencia ficción, desde Godzilla a Parque Jurásico. ¿Pero qué hemos olvidado que tenían en común?

Ha arraigado tanto en nuestro inconsciente social la rígida contraposición entre totalitarismo y democracia desde la Guerra Fría que parece inconcebible comprender que hubo un tiempo no muy lejano, el siglo pasado, en el que este antagonismo, reforzado bajo la imagen del Telón de Acero, quedaba eclipsado bajo un horizonte común: el mundo soñado de la modernidad. ¿Por qué esta utopía de masas, que fue el genuino sueño del siglo veinte, hoy nos parece una quimera desmesurada rayana en el totalitarismo y la catástrofe? Ciertamente, el mito de la democracia de masas de la modernidad industrial —la creencia según la cual una intervención técnica en la realidad social es capaz de producir progreso y felicidad material en sociedades de masas— se ha visto erosionado en gran medida por la desintegración del socialismo europeo, por las exigencias neoliberales de la reestructuración capitalista de los setenta, así como por la inevitable ampliación de la conciencia ecológica en las últimas décadas.

Sin embargo, esta no es toda la historia. Aceptar el fracaso y la catástrofe del sueño de la modernidad no significa, escribe Buck-Morss, sino que “estos efectos catastróficos necesitan ser evaluados en nombre de la esperanza democrática y utópica a la que el sueño dio expresión y no como rechazo del mismo”. Es decir, si el balance de las “catástrofes” del siglo pasado arrojó como resultado la impugnación absoluta de toda promesa de futuro fue porque, con ella, toda una interesada maniobra ideológica terminó siendo hegemónica: la contracción del futuro, el ocaso del sueño utópico de masas.

Así pues, si merece la pena regresar a Mundo soñado y catástrofe es porque nos permite entender algo decisivo para cualquier cartografía de la imaginación política en el siglo XXI: seguimos hipotecando nuestro futuro desde un relato histórico hegemónico que, forjado básicamente tras la caída del muro de Berlín, resulta cuando menos muy discutible. A grandes rasgos, podríamos resumir así esta fábula tranquilizadora: tras la caída de los socialismos realmente existentes la libertad derrotó al totalitarismo y la madurez del realismo histórico se terminó imponiendo a esa funesta hybris colectiva en busca de los mundos soñados. Conocemos perfectamente este mantra y su arraigo en nuestro imaginario cultural, pero ¿y si se nos estuviera ocultando en este relato algo importante?

El experimento histórico del socialismo se encontraba tan profundamente arraigado en la tradición modernizante occidental que su derrota no podía sino poner en tela de juicio la totalidad de la narrativa occidental y, con ello, la desorientación en la izquierda.

Buck-Morss plantea una pregunta decisiva: ¿en qué medida la caída del mundo soñado socialista también fue la caída del mundo soñado occidental? ¿En qué medida el fin de la Guerra Fría inició un proceso en el que, perdido ese antagonismo productivo entre bloques, se borró el horizonte de la modernidad de masas y su sueño colectivo, pero también diluyó en cinismo una atmósfera crítica orientada al futuro? El experimento histórico del socialismo se encontraba tan profundamente arraigado en la tradición modernizante occidental que su derrota no podía sino poner en tela de juicio la totalidad de la narrativa occidental y, con ello, la desorientación en la izquierda.

Comentando cómo el fin de la Guerra Fría congeló las complicidades críticas y el diálogo en un grupo de pensadores del Este y el Oeste, Buck Morss advierte que el problema no era que todavía estuvieran viviendo en mundos diferentes, sino que, más bien, sus mundos se estaban convirtiendo rápidamente en uno solo, en unos términos que hacía que el pensamiento crítico fuera precario por causas ajenas a la censura política y la diferencia cultural. “Desde luego, cada uno de nosotros sabía que el otro lado no realizaba nuestras esperanzas de forma perfecta, pero la mera existencia de un sistema diferente era prueba suficiente que nos permitía pensar que el sueño es posible —algo ‘normal’ fuera del propio sistema de uno y que permitía describir la lógica interna del sistema como algo absurdo; otra organización social de la existencia humana que permitía pensar que el estado dado de cosas no era ni natural ni inevitable, por lo que la historia todavía podría preverse como un espacio de libertad humana”.

Considerando la posibilidad de que, al celebrar la derrota del sueño totalitario de la URSS, hemos también celebrado ingenuamente la derrota de nuestro sueño de democracia y libertad, el método de Buck-Morss no solo adopta la mirada antihistoricista de Walter Benjamin: impedir que la óptica sea la de los vencedores de la historia; además, pone ante nuestra mirada los dignos fragmentos residuales y sus promesas a contrapelo del relato eufórico de su triunfo. Podríamos considerar que la función política de la utopía consiste precisamente en interrumpir y/o romper nuestras ideas heredadas al respecto del futuro: romper ese futuro prefabricado. Incluso aunque no se acepten los términos de una visión utópica particular, es central para cualquier forma de imaginación política luchar, antes que nada, por la interrupción y ruptura de los futuros falsificados.

Filosofía
Un Nietzsche para el siglo XXI
¿Nietzsche educa aún en el siglo XXI? ¿Qué dice Nietzsche a nuestro futuro o, más bien, a nuestra imposibilidad de pensar el futuro?

2

Tiene alto valor simbólico que 1984 fuera el año en el que Fredric Jameson publicara su decisivo artículo “Postmodernism, or The Cultural Logic of Late Capitalism”, más tarde ampliado hasta conformar un libro tremendamente influyente en los debates posteriores. En un momento en el que el mundo se hacía orwelliano, Jameson desvelaba la otra cara de una sociedad agotada de presente, sumida afectivamente en la nostalgia y condenada estéticamente al pastiche. El teórico norteamericano, en un análisis canónico, mostraba toda la sintomatología del final de la historia y auscultaba los signos de una época revisionista y vuelta de espaldas al futuro, que había bloqueado a través de una lógica cultural singular tardocapitalista, la fase posmoderna, la facultad de pensar y actuar en términos históricos. Y lo que era políticamente más peligroso: la capacidad de imaginar alternativas al orden establecido e innovar. “No hay una tarea más urgente —escribía— que analizar y diagnosticar infatigablemente el miedo y la ansiedad ante la Utopía misma”. Sin embargo el crimen nunca es perfecto. Jameson sostiene además que, incluso en las distopías o en las utopías deformadas, hay en juego un cumplimiento desplazado de deseos, es decir, en toda ideología, por funesta que sea, podemos también encontrar una profunda pulsión de comunidad, algo que la sociedad individualista actual echa de menos.

Si es más fácil imaginar, ciertamente, escenas apocalípticas para la Tierra que la transformación política más modesta del capitalismo, esto debe decir algo profundo de las proyecciones de nuestra sociedad.

Esto se expresa en la siguiente reflexión: “es más fácil para nosotros hoy en día imaginar el profundo deterioro de la Tierra y de la naturaleza que el colapso del capitalismo tardío; quizá esto se deba a alguna debilidad en nuestra imaginación”. Que se haya convertido en un lugar común acudir a la famosa cita de Jameson, en su obra Semillas del tiempo, indica también algo interesante sobre los bloqueos de nuestra imaginación política. Hay algo extraño en la idea de utopía: por mucho que aspire a un mundo otro, su carácter alternativo siempre habla de alguna forma de este mundo. Terry Eagleton lo comenta con sorna. Pensemos en los abundantes relatos de abducciones alienígenas. Lo que hace que esas historias resulten tan sospechosas, comenta, no es el carácter exótico de los extraterrestres, sino justamente lo contrario: son alienígenas ridículamente familiares. “Aparte de uno o dos miembros de más, la ausencia de orejas, un olor desagradable o algunos centímetros de altura añadida o sustraída, se parecen bastante a Bill Gates o a Tony Blair. Su habla y sus cuerpos son grotescamente diferentes a los nuestros, excepto por el hecho de que tienen cuerpos y de que pueden hablar. Vuelan en naves que pueden atravesar agujeros negros pero que inexplicablemente pierden el control en el desierto de Nevada”. De ahí la importancia de la ciencia-ficción o de las distopías: hablan de nuestras ansiedades más profundas. En un blockbuster de Hollywood podemos ver perfectamente a Tom Cruise luchando contra una terrible invasión extraterrestre. No importa, si atendemos al argumento veremos que es la excusa perfecta para que el protagonista pueda resolver sus problemas familiares.

Si es más fácil imaginar, ciertamente, escenas apocalípticas para la Tierra que la transformación política más modesta del capitalismo, esto debe decir algo profundo de las proyecciones de nuestra sociedad. En cierto modo, también ocurre con el pasado. Como dice también Eagleton, hay quien se lo imagina como Los Picapiedra, donde “el pasado más remoto es la vida residencial americana más dinosaurios”.

La segunda parte del presente artículo será publicada el próximo viernes 5 de febrero.

Filosofía
La lenta cancelación del futuro (II). De Jameson a Fisher
Puede entenderse la obra de Fisher sobre el “realismo capitalista” desde esta clave: el neoliberalismo ha generado una 'restauración' conservadora
Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
Ver todas las entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.

Relacionadas

Análisis
Análisis Trump encima de la bola de derribo: los aranceles y el final del capitalismo
Casi con toda seguridad, los posibles aranceles impuestos por Trump a la Unión Europea inclinarán la siempre precaria balanza de las fuerzas políticas y económicas en la UE hacia la derecha
Análisis
Análisis El gobierno neoliberal de la vida: ¿un crimen perfecto?
El último libro de Borxa Colmenero sintetiza gran parte del pensamiento crítico sobre el concepto neoliberalismo y opta por una lectura alternativa a la empleada habitualmente: más que una ideología mercantilista, es un gobierno económico de la vida.
#86598
6/4/2021 16:44

El problema es que el "socialismo realmente existente" se hizo a costa del "socialismo éticamente deseable y humanamente posible". En el totalitarismo estalinista estaba el germen de su propia destrucción. El fracaso de este socialismo autoritario no legitima ni mucho menos el capitalismo rampante, al contrario: el socialismo éticamente deseable (y posible) es la única vía posible, como lo demostraron las colectividades libertarias en el año 37 o lo hacen hoy las luchadoras de Rojava.
Os invito a leer los libros La revolución desconocida, sobre la deriva totalitaria del socialismo soviético y los dos informes de Pestaña sobre su visita a la URSS en los que se permitió criticar el totalitarismo ante líderes soviéticos como Trotski y Zinoviev. El informe de Ángel Pestaña fue determinante para que ni la CNT ni el PSOE de la época se adhirieran a la internacional comunista.


0
0
Sobre este blog
La filosofía se sitúa en un contexto en el que el poder ha buscado imponerse incluso en los elementos más básicos de nuestro pensamiento, de nuestras subjetividades, expulsando así de nuestro campo de visión propuestas teóricas y prácticas diversas que no son peores ni menos interesantes sino ajenas o directamente contrarias a los intereses del sistema dominante.

En este blog trataremos de entender los acontecimientos del presente surcando –en ocasiones a contracorriente– la historia de la filosofía, con el objetivo de poner al descubierto los mecanismos que utiliza el poder para evitar cualquier tipo de cambio o de alternativa en la sociedad. Pero también de producir lo que Deleuze llamó líneas de fuga, movimientos concretos tanto del presente como del pasado que, escapando del espacio de influencia del poder, trazan caminos hacia otros mundos posibles.
Ver todas las entradas
Sevilla
Proyectos estratégicos Ilegalidades pasadas y peligros futuros de la mina que la Unión Europea quiere revivir en Sevilla
Las Cruces tiene un historial de más de 6,5 millones de euros en sanciones e indemnizaciones por extracciones ilegales de agua. El espaldarazo de la UE y del Gobierno al proyecto podría empeorar los vertidos que ya realiza la mina en el Guadalquivir.
Salario mínimo
Salario mínimo PSOE y Sumar llegan a un acuerdo para que el SMI no tribute el IRPF
Pese a adelantar la ministra de Trabajo que se habían roto las negociaciones, finalmente las personas que cobren el salario mínimo no tendrán que declarar en 2025.
Comunidad de Madrid
Comunidad de madrid El taxi advierte de que las nuevas licencias a Cabify van a “reventar el mercado”
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid da la razón a las plataformas de VTC y obliga a la Comunidad de Madrid a concederles más de 2500 nuevas licencias en la comunidad.
Comunidad de Madrid
Sanidad Universal Sociedades sanitarias critican el SMS amenazante que el Gobierno de Ayuso está enviando a personas migrantes
Cuatro sociedades científicas denuncian un texto amenazante en el que se indica al destinatario que dispone de 30 días para seguir de alta en la Tarjeta Sanitaria, lo que está generando “incertidumbre” y “desprotección”.
Notas a pie de página
Notas a pie de página Mansiones encantadas y casas sin cocina
La casa encantada como símbolo de la opresión del espacio doméstico recorre la literatura de muchas escritoras. Pero hubo un tiempo en el que algunas feministas trataron de imaginar otro hogar posible, en el que se liberase el trabajo doméstico.

Últimas

Economía
IPC La inflación interanual cae hasta el 2,3% en marzo gracias a las lluvias
Las precipitaciones han reducido el precio de la electricidad.La subyacente también se reduce dos décimas hasta situarse en el 2%.
Opinión
Opinión Sobre la cancelación de Georgina Orellano en el Foro ESPAL 2025
La cancelación de Georgina redunda en esta incapacidad para escuchar a las trabajadoras sexuales y en el pánico que tienen de que se las escuche. Denota inmadurez política, cerrazón dialéctica y pacatería moral.
Economía
Análisis Europa, ¿última defensora del liberalismo o cómplice de un orden fracasado?
El peligro no proviene únicamente de líderes externos “autoritarios”, sino de la erosión interna de la democracia bajo un sistema que pone al mercado por encima de la gente.
València
València La jueza de Catarroja pide a la Guardia Civil que documente cuántas cámaras hay en el Cecopi
La instructora del caso de la dana ha encargado la elaboración de un informe sobre las instalaciones del Centro de Coordinación de Emergencia (Cecopi).
Más noticias
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.

Recomendadas

América del Sur
América del Sur La batalla por el litio: pueblos originarios resisten un “genocidio medioambiental y cultural”
Sudamérica se ha convertido en la proveedora mundial de materias primas para la transición energética. Las comunidades afectadas se rebelan ante una actividad que genera desposesión de tierras, contaminación, sequía y conflictos internos.
El Salvador
Ivania Cruz “El estado de excepción se está utilizando en El Salvador para gobernar en base al miedo”
A esta defensora de derechos humanos y comunitarios le allanaron su casa mientras se encontraba en un viaje internacional. Desde el exterior, denuncia la persecución del gobierno salvadoreño hacia su organización y hacia las comunidades que defiende.
Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.