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València
20:11, Ni oblit ni perdó: los pueblos de la Dana amanecen con pintadas contra Mazón

Coordinador de la sección de economía
A tan sólo unas horas de la que será la quinta manifestación en la capital valenciana para protestar contra la gestión realizada el 29 de octubre y coincidiendo con los cinco meses de la catástrofe, varios de los municipios valencianos afectados por la riada han amanecido con pintadas en protesta por la gestión de la Generalitat.
La hora en la que finalmente se lanzó el aviso de emergencia a los teléfonos móviles, las 20:11, y el lema “Ni oblit ni perdó” (ni olvido ni perdón) es lo que se ha podido leer en paredes de Massanassa, Sedaví, Benetússer, Catarroja, Alfafar, Manises, Paiporta y varios barrios de València.

Los mensajes han sido encontrados en pasos de peatones, plazas, estaciones de trenes, paradas de autobús, puentes, fachadas de centros oficiales e infraestructuras públicas afectadas por las inundaciones. Incluso, algunas de las pintadas han aparecido en las fachadas de viviendas de víctimas que perdieron la vida aquel fatídico 29 de octubre.
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Esta misma tarde, coincidiendo con los cinco meses de la riada, tendrá lugar una nueva concentración en la Plaza San Agustín en la que se volverá a exigir la dimisión del president de la Generalitat, Carlos Mazón, acorralado por sus cambios de versión y las incongruencias en las que ha caído en los últimos meses en los que ha intentado, por todos los medios, descargarse de responsabilidades por lo ocurrido el 29 de octubre y por las tardías y erradas decisiones que se cometieron ese día y que pudieron haber salvado muchas de las 227 vidas que se perdieron.
En la manifestación también se reclaman soluciones para las personas afectadas. Cinco meses después de la tragedia, son muchos los municipios y personas afectadas que todavía no han podido recobrar la normalidad. Son cientos los comercios que todavía no han podido abrir y miles de personas siguen esperando las ayudas prometidas por la pérdida de sus vehículos o por daños en sus viviendas o comunidades de vecinos. Miles de familias siguen sin poder volver a sus hogares, diferentes centros educativos siguen inhabilitados y muchas infraestructuras esenciales, como por ejemplo centros de salud y espacios de huerta y culturales, están lejos de recuperarse.


